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Cerca de medio millón de viviendas, principalmente de nueva construcción, podrían incorporarse al mercado del alquiler de aquí a 2016. Esta son las previsiones que se están realizando desde distintas fuentes del sector que están evaluando las dificultades existentes para comprar y por lo tanto para vender una casa. La llegada de estos centenares de miles viviendas actualmente vacías al mercado del arrendamiento, seguirá impulsando con fuerza el sector inmobiliario en España durante los próximos años.

Estas 500.000 nuevas viviendas destinadas al mercado de alquiler supondrían un incremento de dos puntos de la tasa de alquiler en España, que pasaría del 17% actual al 19%. Esta cifra deja aún mucho margen al mercado si se le compara con la media de Europa que es de un 38%.

El alto porcentaje de viviendas vacías que está dejando la crisis en España es uno de los mayores problemas de nuestra economía y un importante lastre de cara a la recuperación. El alquiler es una buena fórmula para empezar a incorporar estas viviendas desocupadas al mercado, y que este inmovilizado deje de serlo, especialmente ante los primeros síntomas de recuperación y mayor circulación de dinero.

Los ciudadanos de los países más avanzados de Europa occidental prefieren alquilar vivienda antes de comprar. Esta opción permite distribuir las rentas del país de forma más amplia, generando más riqueza y destinando las inversiones a lo más interesante del mercado en cada momento, pues libera mucho dinero.

Este medio millón de viviendas podría verse incrementado si se generaliza la tendencia que ya ha comenzado en algunas zonas de la costa de inversores que compran inmuebles de nueva construcción a un precio muy competitivo para alquilarlos. La situación en las grandes ciudades podría también estar comenzando a cambiar.
En primer lugar por el cambio mentalidad de los españoles que comienzan a ver el alquiler como una opción interesante de acceso a la vivienda y que no les encadena a una inversión durante largos periodos. Tampoco hay que perder de vista la descapitalización de las familias españolas, muy afectadas por esta larga crisis, la precarización del empleo, la disminución de sueldos y pensiones, la ausencia de crédito hipotecario ya las buenas garantías jurídicas del alquiler.