A pesar de todo lo que está sucediendo en el resto del país, nuestro sector financiero continúa con paso firme su camino hacia la vuelta de buenos resultados. Como ejemplo podemos citar a CatalunyaCaixa que acaba de hacer público que durante el mes de abril de 2013 ha vendido 161 viviendas. Así consta en su previsión de resultados para 2013, ejercicio en el que espera completar su recapitalización.

 

La entidad nacionalizada, a través de su filial CX Inmobiliaria, también ha formalizado la primera venta de suelo -un terreno con edificabilidad neta de techo estimada en 6.200 metros cuadrados-, el alquiler de 5.000 metros cuadrados de oficinas. Activos todos ellos transferidos a la Sareb (el ‘banco malo’) y por cuya comercialización cobra una comisión aproximada del 6%.

Desde principios de año, CatalunyaCaixa también ha iniciado un plan de alquiler social que lleva a cabo mediante convenios locales con ayuntamientos. A través de estos acuerdos, la entidad ha cedido una cartera de pisos con rentas entre 150 y 250 euros para facilitar el alquiler a las familias que, de otra manera, no podrían acceder al mercado libremente.

 

Actualmente, ya ha sellado siete convenios de colaboración que ponen a disposición de los ayuntamientos 108 pisos sociales. La entidad, en este sentido, pregona que no ha realizado ningún desahucio por hipotecas y  que está trabajando en daciones con bonificación de viviendas.

 

CatalunyaCaixa pone de nuevo en relieve la gran capacidad inmobiliaria que tienen los bancos después de que BBVA haya informado de que ha dado salida a 3.000 inmuebles en el primer trimestre de 2013; Banco Santander, a 4.500 viviendas; Caixabank, a 3.227 activos inmobiliarios; y Bankia espere colocar 14.000 inmuebles en este mismo año.

 

Mientras tanto los particulares acuciados por la necesidad de vender su vivienda, no consiguen realizar sus propósitos. Inclusive vendiendo más barato que los bancos. Y es que cuando pueden bajar el precio, porque la hipoteca pendiente que les resta, aún está por debajo, se encuentran con que no pueden afrontar las necesidades de financiación de su hipotético comprador, que en el momento de pedir la hipoteca al banco, se encuentra con un ¡Sí! a sus necesidades siempre y cuando adquiera la vivienda que necesita en la cartera  de que dispone el banco.