La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), creada para asumir la “basura” inmobiliaria nacida del boom, está perdiendo más dinero de lo inicialmente previsto

El banco malo, después de sanear parte de la cartera de préstamos por 259 millones de euros, perdió 261 millones en 2013. La actividad de Sareb en 2013 se concretó, por un lado, en la venta de 9.000 inmuebles y 2.500 hectáreas de suelo en operaciones minoristas y, por otra, en el cierre de una docena de operaciones de venta de carteras mayoristas, tanto de inmuebles como de préstamos a fondos e inversores institucionales.

En términos de actividad del canal minorista, Sareb ha explicado que se ha situado entre los diez primeros agentes de venta de inmuebles, con un ratio de venta de 25 inmuebles al día y, ya para 2014, prevé superar los 30 diarios, lo que significa un 15 % más. De esta manera se situaría entre los cinco primeros agentes más activos del mercado.

En cuanto a la actividad del canal mayorista, Sareb ha explicado que de la docena de carteras mayoristas que fueron vendidas a inversores institucionales, el 80% fueron préstamos o préstamos con activos comerciales como colaterales. Para Belén Romana, su presidenta, este primer año de vida de Sareb ha sido «satisfactorio», ya que en un tiempo récord se ha creado la sociedad, se han puesto en marcha canales comerciales y se han cumplido los objetivos, en tanto que ha demostrado ser un «instrumento válido» para completar la reforma de la banca.

Sareb quiere ahora finalizar edificios para su venta y la transformación urbanística de determinados suelos. En este sentido la entidad ha asegurado que no necesita capital adicional de sus accionistas, y prevé obtener una rentabilidad de algo menos del 14% hasta que sea liquidada en 2027, en tanto que ha descartado que en el próximo año pague dividendo o cupón de la deuda subordinada.

Según su presidenta, Belén Romana, los precios pagados por la Sareb dejan un margen de venta global reducido, por lo que impulsarán nuevas mejoras en el modelo de negocio, que pasará al denominado de «fábrica». Dicho modelo prevé crear valor para la sociedad mediante el impulso de los canales de venta, la potenciación del alquiler, la finalización de obra en curso y la transformación urbanística de los suelos.