Los bancos están por la labor de que las hipotecas vuelven a ser asequibles, aunque no para todos como hace unos años, tan sólo para las personas más solventes y clientes del banco. También la ayuda de un euríbor que sigue bajo es inestimable.

Desde principios de año los diferenciales bancarios están bajando del 2% y la banca española ha entrado en una carrera de rebaja de los diferenciales sobre los tipos de interés de referencia, para comenzar a conceder crédito hipotecario para la compra de vivienda, eso sí, a los clientes más solvente.

La entidades Santander, Kutxabank, ING Direct o Deutsche Bank ya están aplicando estas rebajas y parece que están señalando el camino para el resto. Más aún cuando se prevé un horizonte de tipos de interés a la baja por las expectativas de una inflación moderada. A esta situación se une que el euríbor, índice al que están referenciadas la mayoría de las hipotecas en España, cerró el mes de febrero en el 0,549%, lo que supuso una bajada de 0,045 puntos respecto al mismo mes del pasado año, con un ahorro de unos 30 euros en la cuota anual de las hipotecas medias de 120.000 euros a 20 años a las que les toque revisión.

De cara a los próximos meses la evolución de la economía europea, tanto en lo relativo a la recuperación económica como a las expectativas de inflación, podrían empujar hacia niveles mínimos la cotización del euríbor si vuelve a rozarse la deflación.

Pero a pesar de esta bajada en los diferenciales y el euríbor por los suelos las hipotecas siguen sin estar al alcance de la mayoría de los españoles. Y ello se debe a un conjunto de condiciones de acceso que acompañan a las hipotecas, que alejan este instrumento imprescindible para la recuperación. Y hablamos de condiciones como que la financiación sea sólo para la vivienda habitual, que la misma cueste como mínimo 150.000 euros, que se obligue a contratar diversos seguros u otros productos financieros.

Según el Instituto Nacional de Estadística, el número de hipotecas constituidas sobre viviendas descendió un 27,8% en 2013 respecto al año anterior, alcanzando un nuevo mínimo anua. También desciende su importe medio un 3,5% en 2013, hasta los 99.838 euros, lo que es su valor más bajo de los últimos años.

La conclusión es que si la banca quiere captar mayores volúmenes de crédito, tendrá que ofrecer hipotecas más baratas, para facilitar aún más el acceso a la demanda. Y el Gobierno también debiera hacer algo desde el punto de vista fiscal y no como se está hablando eliminar las desgravaciones.