Ha llegado la hora de comprar en el mercado residencial y la oportunidad se va a materializar en el 2014. Esto es lo que piensan muchos de los analistas del mercado y el Instituto Nacional de Estadística ha venido a avalar la opinión al revelar que el precio de la vivienda registró su primera subida interanual desde el año 2010. Bien es verdad que sólo un 0,7 por ciento en comparación con el trimestre anterior.

No hay que echar las campanas al vuelo, de todas maneras, y habrá que estar pendiente de la evolución de la situación en los próximos trimestres, aunque la tendencia parece señalar una estabilidad de los precios a lo largo del 2014, será muy importante que los futuros compradores tengan la certeza de que los precios no van a seguir cayendo.

Las oportunidades están ahora ahí y la estabilidad de los precios se va a mantener un cierto tiempo, debido sobre todo a la tasa de paro, la ausencia de créditos para poder comprar y la elevada oferta disponible. Pero también hay que añadir que la situación no será homogénea ni por comunidades autónomas, ciudades o barrios.

La recuperación comenzará, ya lo está haciendo, por las ubicaciones turísticas y por las que más actividad económica desarrollan. También habrá que tener en cuenta la sobreoferta. Así, habrá zonas que comiencen a subir cuando otras aún estarán a la baja y también por tipo de vivienda. La oferta de los últimos tiempos se ha centrado en las casas de uno o dos dormitorios, para inversores. Es muy posible que comience una cierta demanda por viviendas más grandes, de tres o cuatro dormitorios. Eso, respecto a la primera vivienda. En las segundas residencias, también se está observando una mejora de la demanda, sobre todo de extranjeros, lo que puede convertirse en una gran oportunidad.

En cuanto a las rentabilidades que se pueden conseguir, aunque hay operaciones puntuales que proporcionan retornos superiores al 7 por ciento, sobre todo si en lugar de una vivienda, el comprador adquiere cinco o seis al mismo propietario, lo más habitual es que oscile entre el 5 o el 6 por ciento. Esta cifras suponen una oportunidad de inversión atractiva para algunos ahorradores que pueden sustituir sus depósitos por comprar un piso

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