Uno de los mejores indicadores de las crisis y la marcha de la economía es el consumo de cemento, y este año está siendo muy malo. Los últimos datos de la Estadística del Cemento aseguran que el consumo de cemento en España ha caído un 13,1% en octubre, lo que supone un descenso de 181.568 toneladas respecto al mismo mes de 2019, y sitúa el consumo mensual en un valor absoluto de 1.205.482 toneladas.

Las cifras negativas de octubre vuelven a incrementar la caída acumulada en lo que va de año, con un decrecimiento del 12,3%, y un consumo total en los diez primeros meses de 2020 de 11.055.411 toneladas, casi 1,6 millones de toneladas menos que en el mismo período del año pasado.

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Las cifras interanuales (noviembre 2019 / octubre 2020) no son mejores, con una caída acumulada en los últimos doce meses de 733.207 toneladas, lo que supone un 10,8% menos que en el mismo período anterior. En total, en este espacio de tiempo se han consumido en España 13,16 millones de toneladas de cemento, una cifra equivalente a la de los años de la anterior crisis. La industria del cemento se queja y con razón, pero olvidan los inmensos beneficios que tuvieron con el calentón económico entre el 2002 y el 2007 con unas cifras de consumo de cemento de absoluto récord.

“Por su efecto multiplicador sobre la economía y el empleo, la inversión en infraestructuras debería tener un rol relevante en las ayudas directas y en la financiación que nuestro país recibirá de Europa. En España acumulamos un déficit inversor de más de una década, un escenario que además se está agravando con la Covid-19”, explica el presidente de Oficemen, Víctor García Brosa, que añade que “necesitamos contar con planes específicos que activen y movilicen las inversiones que generen competitividad; y en este capítulo, las infraestructuras son claves”, asegura.