El Euríbor cierra agosto marcando su mínimo histórico: -0,358% y una nueva, aunque pequeña, alegría para los hipotecados. El índice al que se encuentran referenciadas la gran mayoría de las hipotecas variables en España vuelve a caer por tercer mes consecutivo. Así, no solo consolida una tendencia a la baja que empezó en junio (-0,147%) y prosiguió en julio (-0,279%), sino que se sitúa a un nivel inferior  con respecto al anterior registro más bajo de la serie, el -0,356% que se apuntó en agosto del año pasado.  Y con la crisis sanitaria y económica sin resolver  no se vislumbra ninguna condición para que el euríbor abandone el terreno negativo en el que se encuentra instalado, aunque los expertos consideran que es improbable que descienda por debajo del -0,5%.

La bajada de agosto puede traducirse en un doble abaratamiento. Por un lado, las nuevas hipotecas variables se vuelven más atractivas que nunca. Por el otro, las cuotas de los préstamos antiguos cuya revisión toque ahora disminuirán  ya que el índice es 0,2 puntos básicos más bajo que hace un año.

Tras la subida inicial por la crisis de la Covid-19, la inyección de dinero por parte del Banco Central Europeo (BCE) a las entidades ha empujado al indicador a nuevas caídas. La previsión para los próximos meses es de un euríbor muy bajo, con un suelo del 0,5%.   Una tendencia bajista en la que los tipos de interés globales dentro de la zona euro se van a seguir manteniendo en nivel cero. El Euríbor solo se estabilizará y empezará a repuntar cuando se supere la crisis sanitaria y tengamos una proyección económica fiable.

Ante la incertidumbre y por eso de que más vale pájaro en mano,  los bancos están apostando por las hipotecas fijas y la mayoría de ellos han bajado los tipos de interés fijos por la inseguridad del índice de las variables. De momento y para créditos de no muy larga duración la hipoteca variable sigue brillando.