Bajar el gasto en electricidad parece un logro imposible de conseguir para los ciudadanos españoles y es que enfrente tienen a las eléctricas empeñadas en lo contrario.El pasado viernes el Gobierno aprobó con otra medida una subida de los peajes de la luz de un 18%, lo que dejará en papel mojado el ahorro que hayan hecho los ciudadanos que bajaron la potencia contratada con sus compañías para reducir la factura.

Esta nueva medida del gobierno demuestra que la reforma del sector eléctrico continúa y es que pese a que en diciembre se aprobó en el Congreso un texto de reforma del sector, casi cada semana el Consejo de Ministros lleva alguna modificación más de Industria. La penúltima medida ha sido la de subir de nuevo las tarifas de la parte fija de la tarifa un 18% y bajar un 6,5% lo que cuesta el consumo. La última suspender la subasta eléctrica y sacarse de la manga un imposible sistema de tarificación que en la práctica impedirá a los ciudadanos abaratar el coste energético.

La realidad de este movimiento es que pagará más quién menos consuma. Porque aumenta el peso en el recibo de la parte que no es consumo, hasta el 43% según los expertos, por lo que cenar con la luz apagada o no encender la televisión ya servirá de poco. Aumentará también el recibo de las viviendas vacías o de segunda residencia pese a que apenas consumen electricidad.

Además, la medida aprobada este viernes tiene otro efecto importante. Tras la subida de los peajes que ya realizó Industria en octubre, que elevó el precio de 21,8 euros el kilowatio a 35,64 euros, las eléctricas recibieron una oleada de peticiones para bajar la potencia contratada como fórmula para bajar el recibo de la luz.

En efecto, muchas pequeñas empresas y clientes decidieron bajar su potencia contratada. Así, la única manera de reducir la factura de la luz era cambiar la potencia de 4,6 kw/h a 3,3 kw/h. De esta manera, la subida que tendría que afrontar cada cliente con un consumo medio pasaba de 50 euros al año a 30 euros, según cálculos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

Eso ahora ha quedado en papel mojado. Tras la nueva medida aprobada, subiendo el 18% la parte fija, los efectos que pudiera tener para los pequeños ahorradores la reducción de la potencia se reducirá al mínimo. Una nueva medida, que cae sobre las espaldas de los más perjudicados por la crisis y que imposibilita disminuir el gasto en energía para la mayoría de los hogares.

Según las explicaciones de Industria, desde el año 2004 hasta 2011 el recibo de la luz aumentó para una familia media con dos hijos en más del 65%, frente a ‘sólo’ el 53% para las viviendas vacías o de segunda residencia. Ahora, reconoce Industria, pesará más la parte fija del coste de la factura que antes. “Esta reponderación no supone un aumento de la factura sino una transferencia entre consumidores a favor de aquéllos que más consumen”, ha explicado el ministerio.

Para quién es una buena noticia es para las eléctricas, que llevan mucho tiempo insistiendo ante los poderes públicos que producir y transportar electricidad en España es un negocio ruinoso. Pero ni cierran el chiringuito, ni se les ve con problemas para pagar los mayores sueldos europeos del sector a la vez que mantienen enchufados a su red a una gran cantidad de expolíticos de postín.