Con un mes de confinamiento ya a las espaldas y todo el sector inmobiliario casi parado, ya estamos preguntándonos cómo será el día después y haciendo planes para mejorar nuestro trabajo, intentando llegar a fin de año para poder remontar en el 2021.

Durante estos treinta y pocos días y pasado el momento de shock inicial, hemos intentado comprender la situación de hibernación y las implicaciones actuales y futuras que tendrá para nuestro negocio. Y también hemos hecho examen de conciencia de todo lo que teníamos que haber hecho en los años anteriores y siempre hemos dejado para después. Tanto en nuestra vida personal como profesional.

Todos estamos comenzando a saber que  nuestros comportamientos y trabajos serán diferentes cuando finalice el confinamiento y las decisiones, que ya deberemos estar tomando, serán decisivas para nuestro futuro.  Y aunque la crisis afectará a todos de forma general, algunas áreas del sector inmobiliario lo serán más y otras menos. Toda la actividad inmobiliaria ligada al turismo va a sufrir mucho y van a ser las grandes ciudades, con un elevado nivel de turismo extranjeros, las más perjudicadas. Hay que volver de nuevo la vista hacia el turismo nacional, al menos para poder mantener una cierta actividad.

El mercado de las oficinas también van a resultar muy perjudicado y no sólo porque algunos negocios cerrarán, sino porque la mayoría de las grandes empresas están entendiendo lo positivo que tiene el teletrabajo y que pueden ahorrarse hasta un 50% de los espacios contratados manteniendo a sus trabajadores en casa.

La actividad comercial necesitará la estrecha colaboración de propietarios y arrendadores para evitar que los locales se queden vacíos y con un futuro incierto. Las altas rentabilidades obtenidas hasta ahora se han evaporado y será preciso encontrar un suelo desde el que crecer. La venta del inmueble, en un mercado que va a ser inexistente y con exceso de oferta, no es ninguna solución. Más vale llegar a acuerdos que llenar las calles de locales vacíos.

Al igual que los turistas, desaparecerán los inversores, al menos hasta que la situación se estabilice y puedan volver a capturar gangas, que las habrá y muchas, aunque sin perder de vista que la rentabilidad disminuirá.

La segunda residencia va a sufrir un exceso de oferta que hará descender los precios en un mercado casi parado y que también se colapsará por exceso de oferta. Mejor perspectiva tiene el mercado de primera residencia, que tras la crisis y el ajuste de precios volverá a funcionar, posiblemente este mismo año.

El mayor damnificado será el sector de los alquileres, con las viviendas turísticas desapareciendo y muchos de los de larga temporada en una situación de mora y bajada de mensualidad, situaciones ambas que traerán muchos problemas a los pequeños propietarios e inversores.

De la anterior crisis salimos adaptándonos a un mercado que había cambiado y que acabó con muchas empresas tradicionales. Las franquicias y un entorno laboral diferente fueron parte de su herencia. Llega para muchos la revolución pendiente, la tecnológica, que nos va a ayudar a superar este nuevo bache. .

A lo largo de las primeras semanas de marzo, los comerciales de las agencias tradicionales han podido llevar adelante su trabajo, pero cuando el Gobierno decretó el Estado de Alarma y el confinamiento general de la población, tan sólo 2 de cada 10 agencias inmobiliarias pudieron seguir ofreciendo servicios profesionales casi completos a sus clientes, con las pérdidas que ello está suponiendo para las que tuvieron que cesar sus actividades por no poder continuar su trabajo on line.

La tecnología está ahí, en todos los sentidos, desde la promoción del negocio hasta el desarrollo de visitas virtuales, chats on line, reportajes 3D de las viviendas, visitas telemáticas… Con una video visita o a través de la web, puede mostrarse al cliente todas las viviendas que se tengan en cartera y todos los rincones de cada una de ellas. Internet y Google son las claves tras el coronavirus

Y la primera herramienta, ineludible en la reconversión que viene, es la página web. Y no precisamente  una web amateur, esa que nos hace el amigo del cuñado o ese chico que estudia informática o cualquiera de las aplicaciones gratuitas. Para jugar en esta liga hay que disponer de una herramienta profesional, escalable, con garantía de continuidad y a la que se le puedan conectar el resto de herramientas para las visitas virtuales, el chat on line,el blog con contenidos, la news letter, la atención individualizada, un buscador ágil, el posicionamiento en Google…Y es que Internet y Google son las claves tras el coronavirus.

Una vez diseñada y realizada la web, el siguiente desafío y posiblemente el más importante, es el de posicionarla para que pueda ser encontrada entre los millones de páginas webs que existen, algo imposible de conseguir si no ha sido hecha por profesionales que tengan en cuenta los criterios SEO.

Los compradores miran más, sobre todo en Google, están más informados y ante la situación de bajada de precios generalizada que se avecina van a esperar a tomar su decisión. Y en cuanto a los vendedores, que buscan un profesional que les ayude, lo hacen con conocimiento, es decir, quieren una empresa de confianza, que tenga una buena reputación en la zona y que les ofrezca garantías de que la venta llegará a buen puerto; son los ahorros de toda su vida lo que están en juego, mermados por una crisis que nadie ha visto venir. La reputación on line del intermediario inmobiliario es cada vez más importante. Y es on line porque tanto comprador como vendedor son ya expertos en Google, y buscan la oferta inmobiliaria y los mejores profesionales de su zona directamente en éste buscador y no en los portales inmobiliarios.

La crisis del coronavirus  debe servir al profesional inmobiliario con vocación de permanecer, para tomar una serie de decisiones que se demostrarán trascendentales vuelto el momento del crecimiento.  Invertir más en nosotros mismos para crear nuestra propia estructura de presencia y venta en la red. El desafío para las empresas que quieran mantener su oficina tradicional es la eficiencia y la bajada de costes, sobre todo en un panorama  de pocas ventas y bajada de precios, combinada con una nueva forma -para algunos- de hacer las cosas incorporando tecnología y posicionamiento.

Más tecnología, mejores webs orientadas al SEO,  esfuerzos en la reputación on line,  artículos  empresariales orientados, posicionamiento individual del producto en forma long tail, posts de posicionamiento geográfico, control de las posibilidades de Google, optimización de los costos publicitarios explorando nuevas formas de visibilidad, campañas SEM y SEO   gestionadas por profesionales, redes sociales, blogs informativos con movimiento y contenidos, posicionamiento en inglés, francés o alemán…Internet y Google son las claves tras el coronavirus

Hay que ajustarse a un mercado que ha cambiado en tres meses y no volverá a ser el mismo porque las relaciones sociales habrán cambiado, tampoco el cliente es el de antes, sabe más, está más preparado y controla Google y sus búsquedas. Si cuando vamos a un nuevo restaurante en el que nos gastaremos 100 euros como máximo, lo investigamos por internet para conocer sus críticas, ¿Cómo no vamos a investigar a un profesional al que confiamos la operación financiera de nuestra vida? Los nuevos clientes, que han crecido con internet y ahora lo llevan en su bolsillo lo hacen y son ya mayoría. Por eso la presencia en Google y en las redes es tan importante, tanto de nuestra empresa como de los inmuebles que vendemos. Internet y Google son las claves tras el coronavirus.

Internet y las nuevas tecnologías han cambiado el mundo que conocíamos y con la crisis del coronavirus el inmobiliario deberá adaptarse de forma radical en los próximos tres meses.  El sector de la intermediación inmobiliaria que entró en la crisis del 2007,  tiene poco que ver con el de hoy en día y el que salga del Covid-19 será otro diferente. Y no podemos estar intentando sobrevivir en una realidad que se va a perder en breve, sino entender que Google y la realidad virtual son nuestros aliados obligados y que la crisis se nos tragará si no lo aceptamos.

Diseñar una estrategia propia de visibilidad en Google y redes sociales,  un blog con contenidos, posicionamiento y reputación on line, junto con la incorporación de las nuevas tecnologías de visita virtual, chats on line y una constante presencia en la redes serán la única forma de volver a realizar la travesía del desierto. El coronavirus es una crisis en todos los sentidos, pero también es una oportunidad con Google y las nuevas tecnologías como socios necesarios.

Eduardo Lizarraga

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