La plataforma de pisos vacacionales Airbnb ha llegado a un acuerdo con la Comisión Europea para incorporar mayor transparencia en los términos y condiciones que tienen los alojamientos publicitados. Pondrá especial cuidado en todo lo que se refiere a precios a percibir e identidad de los propietarios.
El acuerdo obtenido es el resultado del ultimátum que Bruselas lanzó a la empresa norteamericana a comienzos del pasado verano cuando le exigió una reestructuración de la plataforma para garantizar el cumplimiento de las leyes europeas concernientes a los derechos de los consumidores, anunciándole duras sanciones si mantenía la situación.
De esta forma, Airbnb se ha comprometido a identificar con rotundidad si quien ofrece el alojamiento es un anfitrión privado o se trata de un servicio profesional, ya que las normas de consumo europeas son diferentes para uno u otro caso.
Por otro lado, la plataforma deberá presentar el precio final a facturar de la reserva, incluyendo costes extras como son los recargos por limpieza. En caso de que no puedan reflejarse con la suficiente anticipación estos gastos, deberá avisar al usuario, con aceptación por parte de éste, de que la reserva puede tener gastos adicionales.
La empresa tiene de plazo hasta final de este año para desarrollar el planteamiento de la propuesta que presentará a la Comisión y aplicarla en todo el espacio económico europeo, en todas las versiones lingüísticas que tenga su web en la UE. Airbnb deberá cumplir lo pactado si no quiere enfrentarse a estrictas medidas de control de su actividad.
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