Lo que todos vemos, salvo el Gobierno de Mariano Rajoy, ha quedado confirmado por los datos del Instituto Nacional de Estadística. Los alquileres están fuera de todo control y la situación es grave en Madrid y Barcelona…para entendernos, es grave para los que viven en una casa de alquiler, porque para los propietarios es fantástica. El INE, en su Índice de Precios de Consumo, asegura que el precio medio de los alquileres de vivienda en España subió un 1% en febrero de 2018 en comparación con el mismo mes del año anterior.
Con ésta nueva subida, la evolución de los precios de los alquileres suma 16 meses consecutivos al alza, después de encadenar tres de mantenimiento. Además, el diferencial con la tasa de IPC general en febrero (+1,1%) se sitúa en una décima.
Por regiones, donde más subió el coste de los arrendamientos en términos interanuales fue en Baleares (2,4%), Madrid (1,7%) y Melilla (1,6%), mientras que La Rioja, Extremadura y Ceuta no tuvieron variación.
Si tenemos en cuenta las alzas sufridas desde hace cuatro años, comprobamos que el precio de la vivienda en alquiler se ha incrementado un 49% en Cataluña y un 27% en Madrid, lo que confirma la necesidad de poner un freno a la situación.
Cataluña despunta en cuanto a la subida del precio del alquiler se refiere, ya que en cuatro años el precio se ha incrementado un 49%. Lo que quiere decir que por el alquiler de un piso medio de 80 metros cuadrados, que podía estar en 600 euros de media en el 2014, se están pidiendo ya 894 euros. Y muchos inquilinos están teniendo que abandonar los pisos al vencerles los contratos de tres años más la prórroga. A partir de ahora la situación irá a peor.
En el caso de la Comunidad de Madrid, el incremento ha sido menor, pero hay que tener en cuenta que se está acelerando por encima de Cataluña en éstos últimos meses. Así, ese mismo piso de 80 metros cuadrados por el que se pedían 725 euros hace cuatro años, ha pasado a costar 916 euros al mes, lo que pone la situación a los inquilinos madrileños tan difícil como a sus homólogos catalanes.
Ambas ciudades están ya por encima de los precios del alquiler de antes de la crisis. Los inversores, las SOCIMIs, los fondos buitre y los pisos turísticos se van a encargar de agravar la situación este año. Y la escalada proseguirá, con lo que los desahucios por alquiler y la migración hacia los pueblos de la periferia serán la tónica habitual del año, lo mismo que la lucha callejera por llegar primero a la oferta inmobiliaria del día.
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