La pandemia ya está golpeando el mercado inmobiliario sin esperar a la vuelta del verano. Los más previsores o necesitados han comenzado a bajar los precios de sus inmuebles y se está notando más en el mercado del alquiler que es más inmediato.  Pro primera vez desde que nos sacudiera la crisis del ladrillo en el año 2008, alquilar una casa es más barato en julio que en el mes anterior.

Está claro que el mercado está dando la vuelta y comienza a haber un exceso de oferta donde antes sólo había demanda. Las causas son varias, pero todas tienen que ver con la crisis sanitaria.

En primer lugar y ante el aumento de plazos para vender una vivienda, con la consiguiente rebaja de precios, muchos propietarios están sacando sus viviendas de la venta para introducirlas en el mercado del alquiler. ¡Ya volverán a subir los precios! parecen pensar y mientras eso sucede le sacaré la rentabilidad que pueda.

Pero también, ante la crisis, hay inquilinos que abandonan sus alquileres para buscar otras soluciones con las que poder capear el temporal que se avecina. Zonas más baratas, pisos compartidos, okupación…

También es considerable el trasvase de pisos turísticos que están pasando al alquiler tradicional y que podría rondar el 30%. El descenso de la afluencia turística, que podría prolongarse algo más de lo que dure la pandemia, está obligando a muchos propietarios a buscar la rentabilidad, aunque no sea tan elevada, en los alquileres de siempre; aunque las nuevas normativas sobre el alquiler les dificultarán una vuelta rápida al alquiler vacacional si la situación se endereza.

Por unas cosas o por otras el caso es que la oferta de inmuebles en alquiler en las grandes ciudades casi se ha duplicado en estos últimos meses. Y ello lleva necesariamente a una bajada en los precios, que podrá acentuarse pasado el verano cuando muchos propietarios comprendan que se enfrentan a una crisis duradera. De entre estas grandes ciudades, Barcelona, es la que sufre un mayor ajuste, provocando que ahora sea Madrid la ciudad más cara, aunque no se libre de los descensos, al igual que Málaga, Valencia, Zaragoza, Bilbao o Sevilla. Las bajadas, dependiendo de la ciudad,  oscilan del 0,6% al 3,1%.

En todo caso, y a pesar de los descuentos, alquilar en estas ciudades continúa siendo más caro que en 2019. Haciendo la media nacional, el precio del alquiler había subido hasta marzo de 2020 un 50% con respecto a los precios de 2014. Por contra, en una década el sueldo de los españoles ha aumentado un 8%.

La vuelta del verano, con octubre como epicentro, va a marcar el devenir próximo de los precios del inmobiliario, tanto en alquiler como en venta. La prolongación de la crisis sanitaria marcará la profundidad de la crisis económica, que está rompiendo todas las previsiones y nos dará un susto cuando conozcamos los datos. Y es que la estrategia de medio salvar la temporada turística se ha ido al traste, entre otras cosas por lo general y salvo excepciones, el sector hostelería ha preferido hacer caja que guardar las medidas de seguridad y así nos va. Se habla ya, cada vez con mayor rotundidad, de descensos en los precios que podrían alcanzar el 20%, siempre teniendo en cuenta que la situación irá por zonas.