Partiendo de una constatación en la que existe unanimidad: hay un problema grave en el acceso a la vivienda en alquiler, problema agudizado en los últimos años, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha realizado un estudios sobre el acceso a la vivienda de alquiler y los consumidores vulnerables basado en una amplia encuesta y un análisis de los datos disponibles.

Un estudio para identificar los problemas del alquiler en España

El estudio tiene como objetivo identificar y analizar las barreras de acceso a la vivienda para el consumidor vulnerable con una mirada particular al mercado del alquiler, y aportar recomendaciones para las autoridades y consejos para los actores implicados.
El precio se erige como el principal obstáculo para acceder al alquiler: es el efecto, pero la causa hay que buscarla en un contexto de aumento de la demanda y disminución de la oferta, con ausencia de vivienda pública asequible. A consecuencia de ello, todo el mercado se resiente: alquilar es más difícil para el conjunto de los inquilinos y deviene casi imposible para aquellos con menos recursos.

Es un estudio eminentemente práctico que parte de la realidad del mercado del alquiler en nuestro país con sus especificidades, analiza los problemas reales que afectan a los actores y llega a conclusiones que pretenden contribuir a un único fin: que la vivienda en alquiler resulte más asequible para todos los ciudadanos y en particular para los más vulnerables.

El alquiler en España está caracterizado por la ausencia de un parque público de vivienda relevante, con el consiguiente peso de la oferta por parte de arrendadores privados, de los que una parte mayoritaria son pequeños arrendadores particulares. Ante una demanda pujante, nuestro país asiste a un repliegue de la oferta que genera presión sobre los precios en la mayoría de las grandes ciudades.

¿Es posible corregir el desequilibrio de la oferta y la demanda? ¿Qué frenos existen para la puesta en alquiler de viviendas disponibles? ¿Qué medidas podrían adoptarse para garantizar la asistencia a los hogares más vulnerables sin que eso repercuta en el repliegue de la oferta? Son algunas de las cuestiones para las que el informe trata de arrojar luz.

Una encuesta que complementa el análisis de datos

En materia de arrendamientos de vivienda en España existe escasez y dispersión de datos. No se dispone de un sistema oficial ágil de seguimiento de precios como sí hay -relativamente- para la compraventa. El INE publica diversos estudios que aportan datos sobre la estructura del alquiler, como el Censo decenal de vivienda, la Encuesta de Condiciones de Vida o la Encuesta Continua de Hogares. Algunos de esos datos oficiales alimentan las estadísticas que publica Eurostat comparando condiciones de vida en los países europeos.

Los datos se analizan considerando sus fuentes. Junto a ello, en la búsqueda de la realidad y sus posibles causas OCU ha optado por preguntar directamente a los concernidos. La parte sustancial del informe se apoya en la encuesta realizada a tres colectivos: los inquilinos, los arrendadores y los propietarios de vivienda en general. Del resultado del análisis de la situación y de las respuestas aportadas por los protagonistas se derivan una serie de conclusiones y recomendaciones que cierran este informe.

La encuesta se ha distribuido en tres muestras diferentes:

  • Arrendatarios: 534 entrevistas a ciudadanos que viven en régimen de alquiler.
  • Arrendadores: 437 entrevistas a ciudadanos que tienen alguna vivienda puesta en alquiler en este momento.
  • Población general que es propietaria de vivienda: 2.002 entrevistas. La propiedad es la principal alternativa al alquiler y posee sus propias barreras y dificultades. Una parte de estos propietarios tiene más de una vivienda y podría integrar el colectivo de arrendadores, si se dieran las circunstancias.

El mercado cuenta con 3,8 millones de viviendas vacías

En nuestro país existen 18,5 millones de viviendas principales, casi 3 millones de viviendas de alquiler y más de 3,8 de millones de viviendas vacías. El 74% de las familias son propietarias y el 16% viven en régimen de alquiler.

En los últimos años el alquiler de vivienda ha aumentado ya que la falta de ahorro y la subida en exceso de los precios de la vivienda  además de que los precios de las hipotecas de vivienda y el problema del empleo y los salarios, dificultan enormemente el acceso a la vivienda en propiedad de las familias.

El esfuerzo de las familias para acceder a una vivienda de alquiler

Según la encuesta de OCU, en líneas generales, un 63% de los inquilinos de viviendas en alquiler  destinan más del 30% de sus ingresos. al pago de la renta de alquiler de su vivienda y a los gastos que el alquiler conlleva.

Un porcentaje del  26,6% de los individuos encuestados afirman tener una situación económica  difícil o muy difícil y un 34% tienen ingresos de hasta 1500€  al mes. Entre los propietarios sin embargo solo el 19% llega a esos ingresos.

Las zonas y ciudades que acumulan mayores concentraciones de empleo se acaban tensionando y los precios de alquiler de vivienda suben dificultando a la población el acceso a la vivienda. Esto desemboca en una precarización de las familias que tienen que hacer un esfuerzo excesivo para ocupar una vivienda.

No obstante un 79% de los demandantes  encuestados por el OCU sitúan en 5 años el periodo de tiempo máximo deseado para adquirir una vivienda en propiedad. El 42% sin embargo lo cree poco probable.

Excesivo protagonismo de los extranjeros y escasa inversión pública en VPO

La encuesta del OCU muestra que un 33% de inquilinos en alquiler de vivienda  son extranjeros. También se aprecia una falta de inversión en vivienda protegida ( VPO). La mayor oferta de vivienda  en alquiler (85%) es de carácter privado .Solo un 3% corresponde a alquiler de vivienda pública. La vivienda privada en los últimos tiempos, además, está descendiendo por el miedo de los propietarios a la morosidad, los desperfectos  y las dificultades burocráticas para recuperar su vivienda en caso de impagos.

Como conclusión del estudio del OCU  se aprecia  un grave desequilibrio entre  una demanda de viviendas que crece y una oferta de vivienda que retrocede progresivamente. Toda  esta situación se agrava con más de 3,8 de millones de viviendas vacías en España.