Sin ruido mediático en la páginas salmón, lo que ya advierte de sus intenciones, una pareja de buitres de la peor especie ha aterrizado en Euskal Herria. Y lo ha hecho comprando las acciones de una empresa familiar «de toda la vida», la Inmobiliaria Vascongada con diversas propiedades inmobiliarias en todo Euskadi, pero sobre todo en Donostia. El fondo Azora, propiedad de la pareja de buitres sin piedad,  Concha Osácar y Fernando Gumuzio, ambos exdirectivos del Banco Santander, fue fundado en 2003 como gestora de capital privado para la inversión inmobiliaria; ahora se ha hecho con la empresa y ha cambiado de forma radical su forma de actuar.Resultado de imagen de Concha Osácar

Resultado de imagen de Concha Osácar  La voz de alarma ante la silenciosa operación la ha dado Stop Desahucios. Este colectivo ya sabía que desde hace meses Inmobiliaria Vascongada había cambiado la política que desde siempre había empleado con sus inquilinos, pero se desconocía la causa. Ahora ya se sabe y es para mal, para muy mal.

La nueva dirección de la inmobiliaria ha cursado órdenes de remitir un burofax a los inquilinos, dando por finalizados los contratos a su fecha de vencimiento. Y en lugar de renovar los contratos, cobra mes a mes. Basta con conocer la actuación de este fondo en Madrid para comprender sus intenciones y lo que está por venir.

Azora fue el fondo que compró 3.000 viviendas sociales a la Comunidad de Madrid, subió las rentas un 100% y desahució a centenares de vecinos con la complicidad de la propia Comunidad, que miró para otro lado. Pero  el Tribunal Supremo, con fecha 12-12-2019 ha confirmado la nulidad de la venta de las casi 3.000 viviendas públicas del antiguo Ivima, afirmando que las viviendas deben volver» a ser de titularidad pública.

La amenaza que sobrevuela sobre los inquilinos, que son casi 300 familias, es que Azora traiga a Donostia – todo un bombón para estos buitres por sus altos precios inmobiliarios- las mismas prácticas que han dejado en Madrid centenares de desahucios, dramas y familias rotas. Han hecho bien en llevar en silencio la operación, Euskadi no es Madrid y no van a contar con ningún apoyo, sino más bien todo lo contrario.