La banca es un sector que nunca deja de sorprender. No solo por su inagotable creatividad a la hora de encontrar nuevas fórmulas para incrementar sus beneficios a costa del consumidor, sino porque, a pesar de todo, sigue siendo uno de los sectores menos inspeccionados por las administraciones públicas. Y no será porque no acumule quejas…

FACUA Andalucía ha vuelto a poner el dedo en la llaga al denunciar que, por tercer año consecutivo, la Junta de Andalucía de Moreno Bonilla, ha decidido no incluir a la banca en su Plan Anual de Inspección de Consumo 2025. Mientras tanto, los consumidores siguen topándose con abusos y prácticas dudosas sin que nadie ponga freno.

📉 Uno de los sectores con mayor número de reclamaciones

No es ningún secreto: la banca, junto con la telefonía y las eléctricas, se encuentra entre los sectores más denunciados por los consumidores. Desde comisiones abusivas hasta la denegación del derecho a devolver ciertos recibos, pasando por la opacidad en los créditos revolving y minicréditos, el IRPH y las claúsulas suelo.

Cada año, miles de clientes presentan reclamaciones por malas prácticas. Cuando en 2022 se realizó una inspección en el sector, se detectaron irregularidades que dieron lugar a sanciones por casi cuatro millones de euros. ¿Qué pasó después? En 2023 y 2024, ninguna inspección. Y en 2025, parece que tampoco. ¿Casualidad? Difícil de creer…

🛡️ Un mayor control ampararía a los consumidores

Si algo han demostrado las (pocas) inspecciones realizadas en el pasado es que cuando se vigila, se encuentran irregularidades. La solución, entonces, parece evidente: más control. Pero sin inspecciones, la banca opera con impunidad y el consumidor pierde y vuelve a perder.

FACUA ha insistido en que la Junta debería inspeccionar cuestiones como:
✔️ La negativa de las entidades a permitir la devolución de ciertos recibos.
✔️ El cobro de comisiones abusivas por reclamación de posiciones deudoras.
✔️ La publicidad engañosa en productos financieros.
✔️ Las irregularidades en créditos revolving y minicréditos.

Si estos controles se llevaran a cabo con regularidad, los bancos tendrían menos margen para abusar de sus clientes. Sin embargo, la administración, empezando por el Banco de España,  sigue mirando hacia otro lado.

💰 Falta dotación presupuestaria y voluntad política

Cuando se pregunta a la administración por qué no se inspecciona más, la excusa es siempre la misma: «no hay recursos suficientes». Sin embargo, esta falta de medios no ha impedido realizar miles de inspecciones en otros sectores.

El problema no es solo presupuestario, sino también de voluntad política. En 2016, el Defensor del Pueblo ya advirtió sobre la precariedad de la Administración de Consumo y la necesidad de dotarla de más medios. Ocho años después, los problemas siguen siendo los mismos.

🤷‍♂️ Ante la inacción de la administración, la banca responde con mayores abusos

Sin una supervisión adecuada, la banca no tiene incentivos para cambiar sus prácticas. Al contrario: los abusos aumentan.

✔️ Subida de comisiones injustificadas sin contrapartido de servicios.
✔️ Trabas burocráticas para cancelar productos financieros.
✔️ Falta de transparencia en hipotecas y préstamos.

Los consumidores, mientras tanto, se ven obligados a acudir a los tribunales para defender sus derechos. Y esto nos lleva a otro problema creciente…

⚖️ Una de sus estrategias al alza: la litigiosidad frente a los consumidores

En los últimos años, los bancos han encontrado un nuevo negocio en la litigiosidad. En lugar de evitar los abusos, prefieren enfrentarse a demandas judiciales, alargando los procesos hasta el límite y confiando en que muchos clientes se rendirán antes de llegar al final.

El IRPH, las cláusulas suelo, las hipotecas multidivisa… La lista de litigios en los que la banca ha perdido es larga. Sin embargo, en lugar de rectificar, siguen usando la misma estrategia: pelear hasta el último recurso y acabar con los magros recursos de los consumidores.

Si las administraciones actuaran con más contundencia desde el principio, muchos de estos problemas no llegarían a los tribunales. Pero, claro, eso supondría que alguien hiciera su trabajo…

🏛️ Un control de las instituciones y del Banco de España hubiera evitado el IRPH y la cláusula suelo

Uno de los mayores escándalos financieros en España ha sido la comercialización de productos claramente perjudiciales para los clientes. El IRPH y la cláusula suelo son dos ejemplos claros de cómo la falta de regulación permitió que la banca actuara con total impunidad.

Si en su momento el Banco de España o las Direcciones Generales de Consumo hubieran ejercido un control real, estos abusos se habrían frenado mucho antes. En cambio, los consumidores tuvieron que organizarse, demandar y esperar años para que la justicia les diera la razón y ahí siguen.

🏖️ Las direcciones de consumo autonómicas parecen un lugar de descanso para políticos

Mientras los consumidores lidian con la falta de inspección y los abusos bancarios, las direcciones de consumo autonómicas parecen haber entrado en un letargo permanente.

✔️ No inspeccionan sectores con alta conflictividad.
✔️ Hacen caso omiso a las peticiones de organizaciones de consumidores.
✔️ Aplican sanciones mínimas que no disuaden a las empresas.

A este ritmo, pronto serán más conocidas por su función de retiro dorado para políticos que por su labor de protección al consumidor.

🚨 Conclusión: o se actúa ya o seguiremos pagando las consecuencias

La falta de inspección en la banca no es un problema menor. Cada año que pasa sin control es un año en el que los consumidores pierden dinero y derechos.

✔️ Hace falta un control más estricto.
✔️ Se necesita más dotación presupuestaria para inspecciones.
✔️ La administración debe dejar de mirar hacia otro lado.

Si no se toman medidas, la situación solo empeorará. Y mientras tanto, los bancos seguirán haciendo lo que mejor saben hacer: maximizar beneficios a costa de los clientes. ¿Alguien hará algo al respecto? O seguiremos preguntándonos por qué la banca se inspecciona tan poco… 🤔