La reciente aprobación de la concesión de residencia por la adquisición de bienes inmuebles en España con un valor igual o superior a 500.000 euros, está siendo un acicate para una situación que se mantiene al alza. La compra de viviendas por extranjeros crece anualmente más de un 10%. Aunque los ingleses siguen siendo los que más casas adquieren —un 16,6% del total—, son los chinos, franceses y rusos, por este orden, los más activos, con incrementos del volumen de compras entre el 200% y el 300%.
Pero las diferentes nacionalidades tienen casuísticas distintas. A diferencia del ruso u otros europeos, que pueden venir cada 15 días, para el chino la compra de vivienda es una inversión para diversificar el patrimonio, ya que allí el suelo es propiedad estatal. Y su interés está creciendo conforme el fantasma de la crisis del euro se aleja. Así como hace unos años su principal interés era la industria, ahora son más los inmuebles y hoteles.
Con este cambio legislativo, el mercado se abre a las clases medias, que buscan no sólo la inversión sino también una vivienda vacacional o como residencia para hijos universitarios. De esta manera se está produciendo un cierto auge en el interés de ciudadanos chinos por inmuebles situados en el centro de las ciudades, bien comunicados y con alguna universidad cercana.
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