Como el resto de las tasadoras de primera fila también Gesvalt ha publicado su Informe de Vivienda correspondiente al primer trimestre del año 2023 y los datos son muy similares, lo que va confirmando que el año inmobiliario, sin llegar a los datos del pasado 2022, no va a ser malo, ni mucho menos. La persistencia de la inflación, el alto volumen de empleo, la constante llegada de inversores, los malos datos de la bolsa, la poca remuneración de los depósitos…todo va influyendo. El estudio, realizado con datos propios por el departamento de Research de la compañía, refleja un incremento del precio de la vivienda del 6,7% con respecto al mismo periodo del año 2022.
Este aumento representa el mayor incremento del precio de la vivienda desde la pandemia, marcando un nuevo hito tras siete trimestres consecutivos de alzas por encima del 3% a nivel nacional. Los expertos de Gesvalt señalan que estos precios se pueden haber producido debido al efecto contrario que han provocado las subidas de los tipos de interés, ya que han acelerado en algunos casos la decisión de compra ante la posibilidad de futuros incrementos. Aun así, consideran probable una estabilización del precio de la vivienda durante los meses centrales de 2023; llegando a poder ver descensos en determinados territorios.
De esta forma, el precio de la vivienda se ha situado en los 1.536 €/m2, por lo que sigue aproximándose al máximo histórico, registrado en el primer trimestre de 2008, aunque todavía se mantiene un 28,3% por debajo. Esta cifra implica que una vivienda con un valor promedio y una superficie de 90 m², que tendría un valor de 129.510€ el año pasado, actualmente implicaría un desembolso de 138.240€ en su compra.
El precio en las diferentes Comunidades Autónomas
Por primera vez desde el final de la pandemia, el incremento del precio de la vivienda ha sido absoluto en todos los territorios españoles. Las 17 comunidades autónomas han experimentado un crecimiento, aunque a ritmos desiguales. La única comunidad donde la subida ha sido inferior al 1% ha sido Castilla y León, la tercera Comunidad Autónoma con un precio más bajo, con 1.010€/m2, solo por encima de Castilla La Mancha (886€/m2) y Extremadura (855€/m2). En el lado contrario nos encontramos con Baleares, que vuelve a marcar, por sexto trimestre consecutivo marca el pico del precio de la vivienda en España, con 2.620€/m2, seguida de cerca por la Comunidad de Madrid, con 2.453€/m2, y País Vasco, con 2.366€/m2, siendo las únicas regiones que superan los 2.000€/m2.
Diferentes velocidades autonómicas en los precios
El primer trimestre del año ha vuelto a poner de relieve las diferentes velocidades de crecimiento del precio de la vivienda en España. Por un lado, Murcia ha registrado el único incremento de doble cifra de los últimos años, con un 10,3%, que la ha situado al frente de la tabla de aumentos. Tras ella, las regiones con una mayor subida han sido Navarra (7,8%) y Baleares (7,4%). En este último caso, la comunidad autónoma se mantiene de nuevo entre las regiones con mayores incrementos, después de liderar la clasificación durante cinco trimestres consecutivos. Ligeramente por detrás se posicionan la Comunidad Valenciana (6,6%), la Comunidad de Madrid (5,3%), Andalucía (5,1%) y Canarias (5%), sumando un total de siete regiones por encima del 5%.
A nivel provincial, destacan los incrementos de Málaga (+11,5%), Murcia (+10,3%) y Alicante (+9,0%). Por el contrario, las provincias que han acusado las variaciones más negativas han sido Zamora (-6,3%), Burgos (-2,4%), Jaén (-1,3%) y León (-1,2%).
Mayor esfuerzo para comprar una vivienda
Con una diferencia cada vez mayor entre el incremento de los precios inmobiliarios y el de los salarios, el esfuerzo para comprar una vivienda en España continúa incrementándose. Por supuesto que el aumento de la inflación, sobre todo en la alimentación, también tiene su influencia.
De acuerdo a los datos existentes, al cierre del tercer trimestre de 2022, el esfuerzo teórico necesario para la compra de vivienda por parte de las familias ascendió en dos puntos respecto al trimestre anterior, situándose en un 33,6%, lo que supone una excesiva aproximación al umbral del 35%.
La pérdida de poder adquisitivo ha provocado que, en un año y a nivel nacional, aumente en cuatro décimas el número de años de salario que necesitaría dedicar una familia de renta media para poder adquirir una vivienda también de tipo medio, siendo esta cifra de 7,9 años.
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