Hace ya tiempo que se está hablando de la insostenibilidad que sufren algunas de nuestras zonas turísticas afectadas de una masificación veraniega que se incrementa de año en año. Mallorca es el paradigma de la situación al estar afectada también por los problemas propios de la insularidad. Las señales de alarma llevan años poniéndose en el rojo, pero ha sido este año, cuando se comienza a ver peligrar el turismo de lujo que compra vivienda en las islas, cuando las noticias aparecen ya caso de forma cotidiana en los periódicos de las islas.
El turismo de excesos y la saturación en Baleares
Un reportaje realizado por la revista Stern, la de mayor tirada en Alemania, cuestionándose le realidad de ese paraíso anhelado por los ciudadanos alemanes, muestra una isla saturada y al límite de su capacidad. Tampoco el diario británico The Sun, señalando a Mallorca como el epicentro del turismo de borrachera, se ha quedado atrás. Y como ante una situación complicada el dinero es lo primero que desaparece, las compras de vivienda por extranjeros han comenzado a bajar.
Comenzando con lo que más protestas causa entre la población residente, el turismo de borrachera, a pesar de que la ley anti excesos ha cumplido ya tres años, sigue siendo un problema en Baleares. Por ello, desde el Fòrum Societat Civil, una asociación integrada por entidades, fundaciones y plataformas de la sociedad balear, han solicitado al Govern la creación de un “comité de crisis” para poner coto a los excesos y “hacer viable el cambio hacia un turismo de calidad”. Lo que no es nada fácil porque muchas de las estructuras y los servicios de la isla se dirigen a ese turismo barato y de excesos.
Bajar los turistas ligados al low cost y reducir los coches de alquiler
Y es que la recuperación económica post-covid ha llegado ligada al turismo de masas que trae más turismo de excesos, mala imagen para las islas y un mayor número de conflictos con los residentes. Aparte, los problemas de movilidad y la saturación de los espacios turísticos.
Previendo la situación a la que se está llegando, el Foro propuso hace más de un año una serie de medidas tendentes a dificultar el turismo barato ligado a los excesos, entre ellas la eliminación de plazas alojativas turísticas low cost, renovación de hoteles obsoletos para subir su categoría y precio, además de, teniendo en cuenta la falta de viviendas asequibles en Palma y Baleares en general, la transformación de algunos de estos hoteles en viviendas u otros usos sociales. Además, propuso una bajada del número de turistas los meses de verano y una reducción de los coches de alquiler. Unas medidas, “nada fáciles”, y que rayan en lo utópico, pero que según este Foro Ciudadano hay que aplicar de forma gradual antes de que el actual modelo se haga ingobernable e irreversible.
La necesaria sostenibilidad y excelencia turística en Baleares
Y advierten al Govern que en esta transición hacia la sostenibilidad y el cambio de modelo debe realizarse con la participación de toda la ciudadanía. Solicitan la implantación de una estrategia que tenga como objetivo un decrecimiento controlado del número de turistas, un proyecto de diversificación económica, el aumento del bienestar y la prosperidad para todos. Un proyecto que lance una nueva imagen mundial de las islas más acorde con los objetivos de sostenibilidad y excelencia turística que deben ser las bases del futuro.
Y desde el punto de vista del negocio inmobiliario, ha sido la Asociación Balear de Inmobiliarias Nacionales e Internacionales (ABINI), la primera en aparecer en la palestra señalando como «preocupante» y hasta de «alarmante» la bajada de ventas de viviendas a extranjeros en el Archipiélago. Según los recientes datos del Colegio de Registradores correspondientes al segundo trimestre, Baleares se situó como la comunidad autónoma con un descenso más pronunciado de las ventas a compradores extranjeros, una caída de las operaciones que alcanzó el 28 %.
Las compras de vivienda por extranjeros a la baja desde enero
Hay que indicar que, a pesar de este descenso, Baleares continúa siendo la segunda comunidad con la cuota más alta de ventas a extranjeros, situada en un 30,4 %. Solo Canarias mantiene un porcentaje más elevado (30,6 %).
Lo alarmante para ABINI es que los datos de los registradores de este segundo trimestre consolidan la tendencia a la baja iniciada en enero. Una tendencia que, a su entender, está evidenciada por «datos que empiezan a ser alarmantes» y que dibujan un panorama que no favorece la economía de las Islas.
No todos los problemas causantes de este descenso son locales, sino que tienen mucho que ver con la situación económica de los países del centro y norte de Europa, empezando por Alemania (principal emisor de compradores extranjeros) y siguiendo por Reino Unido y Países Nórdicos. De hecho, la recesión alemana y la paralización de su mercado inmobiliario es un elemento clave, si no el más importante, en este contexto. A ello se le une un importante aumento de los intereses y otros factores como el Brexit o la reducción de la capacidad adquisitiva del mercado sueco.
Impuestos y enfriamiento de la economía perjudical al inmobiliario en Baleares
A los condicionantes internacionales suma ABINI otros relacionados con la legislación autonómica, como el incremento de los impuestos sobre vivienda. En las Islas se paga prácticamente el doble que en Madrid en Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (un 12 % para compras de entre uno y dos millones de euros y de un 13 % para las de más de tres millones).
En este sentido, la asociación advierte de que la economía de la comunidad «se va a ver perjudicada si se mantiene esta bajada de ventas. Entre sus argumentos, que el mercado extranjero ha sido pieza capital en el impulso de una robusta industria que genera más del 20 % del PIB en las Isla.
La estructura turística está pensada para el turismo de masas
La situación es compleja, porque el modelo turístico desarrollado en Baleares contempla todas las posibilidades. Y si bien es cierto que a los compradores de vivienda y a los turistas del lujo les desagrada la masificación que impone el turismo low cost, que aleja las islas de su ideal de tranquilidad y vida mediterránea, también es cierto que la estructura turística actual de Baleares no puede sobrevivir sin este turismo barato que inunda las islas en verano y convierte el antaño idílico paraíso balear en algo que raya en lo chabacano y molesto. Hay decenas de miles de puestos de trabajo que dependen de ese modelo de turismo de verano.
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