Con la progresiva eliminación de las cláusulas suelo, tras la sentencia del Tribunal Supremo, los bancos están aumentando de forma desmesurada el diferencial hipotecario, llegando ya al 4.75% sobre el Euribor. Este porcentaje fijo de interés, a pagar durante toda la vida del crédito, pasa hoy casi desapercibido al ir con un Euribor en mínimos, pero a medio y largo plazo podría convertirse en un gran problema para el hipotecado. Lo que hoy son cuotas hipotecarias asumibles, mañana podrían llegar a duplicarse y a convertirse en impagable para muchas familias. Porque a la previsible subida del Euribor hay que añadir la contención o bajada de los sueldos.

 

La comparación con las cláusulas suelo es inevitable y aunque el hipotecado sabe lo que está firmando, con lo que la situación de desconocimiento ya no se dará, los bancos siguen jugando con la necesidad de adquirir un bien imprescindible como es la vivienda.

 

Es importante, a la hora de firmar una hipoteca en estos momentos, que exista una cláusula de subrogación no penalizada para poder cambiar de banco si volvemos a una situación de competencia en el mercado.

 

Algunos expertos vaticinan que esta situación de elevados diferenciales es cuestión pasajera y que en poco más de un año, cuando se recupere la capacidad crediticia de los bancos, las entidades volverán a dar créditos con diferenciales ajustados a un 1 ó 1,5% por encima del Euribor. Por ello la importancia de poder subrogarse la hipoteca sin penalización.