Ha sido y continúa siendo una de las cuestiones más recurrentes a la hora de hablar de cómo afectará el Covid-19 a la vivienda. Hasta ahora casi todos los expertos vaticinaban una caída de las operaciones de compraventa y un descenso de los precios, con caídas más o menos abultadas. Pero comienzan a aparecer opiniones que no son tan pesimistas. Ha sido un de los temas estrella en el XII Observatorio de la Valoración, junto con otras cuestiones de tanto interés como el interés de los inversores por el alquiler, las expectativas relativas a la producción de vivienda de obra nueva, la posible reconversión de la vivienda turística y la composición y dificultades de la demanda. Se han analizado los datos disponibles hasta el primer trimestre de 2020,  siendo presentados por la AEV (Asociación Española de Análisis de Valor) junto con la profesora y responsable del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Alicante, Paloma Taltavull,  además de un grupo de 22 panelistas,entre expertos de las sociedades de tasación, miembros de la asociación, y otros reconocidos profesionales del sector.

Entre las principales conclusiones del Observatorio destaca la opinión de los panelistas respecto a la evolución de los precios residenciales: una amplia mayoría está de acuerdo en que, pese a la crisis del COVID-19, el año 2020 no finalizará con grandes variaciones en la media nacional de precios, descartando por tanto las caídas bruscas a corto plazo.

De hecho, un 50% de los panelistas internos y un 30% de los externos se alinean con la predicción arrojada por el modelo utilizado por la autora del informe, que comporta un crecimiento a ritmos bajos (inferiores al 2%) durante el segundo y tercer trimestre de 2020, una muy leve caída (-0,23%) en el cuarto trimestre y un nuevo repunte a partir del inicio de 2021. A este pronóstico se ha llegado tras introducir en el modelo un hipotético escenario económico resultante de la crisis sanitaria, que se tendrá que ir confirmando o revisando en próximos trimestres.

Los panelistas que no comparten esta visión estiman, en cambio, que en el 2020 los precios podrían experimentar caídas muy moderadas o incluso una relativa estabilidad,  pero la recuperación será mucho más tardía. En éste sentido consideran que durante 2021 seguirán experimentándose ajustes en los precios, por razones macro y microeconómicas tales como la recesión global, la caída del empleo, la paralización del volumen de transacciones y la derivación de los recursos y ayudas públicas a otros sectores más afectados por el confinamiento.