Las medidas que se prevé adopte el Gobierno para proteger a los arrendatarios de viviendas, y la bajada del precio de las propiedades inmobiliarias, están abriendo el mercado del alquiler a los inversionistas.
La rentabilidad de las viviendas destinadas al alquiler está subiendo en todo el país, conforme baja el precio de la vivienda y comienza a ser una opción interesante para los pequeños inversionistas, que huyen de las fluctuaciones de otros productos sacudidos por la crisis.
La rentabilidad bruta de una vivienda en alquiler en Madrid y Barcelona (4,2% y 4,1%, respectivamente) es más alta ya que la obtenida en muchas ciudades europeas. En el resto de capitales españolas la rentabilidad fluctúa entre algo más de un 6% en Léida y el 3% de la Coruña.
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