De acuerdo a los datos del INE hay 3,4 millones de viviendas vacías en España, lo que unido a que una de cada cinco casas que se venden la compra un ruso, hace que este país se esté convirtiendo en objetivo de las inmobiliarias y promotores españoles.  Es estos momentos los rusos ya sólo tienen a británicos por delante en la lista de inversores extranjeros en ladrillo. Con todo, lo mejor es que no sólo son los multimillonarios los que quieren comprar en España, sino la pujante y mucho más numerosa clase media rusa.

 

De esta forma los ciudadanos rusos se presentan como la gran esperanza del mercado inmobiliario español y, sobre todo, del gran stock de viviendas que se acumula en el arco mediterráneo, su zona preferida casi con exclusividad. Huyen del invierno y frío rusos y buscan el calor y la luz del Mediterráneo. Además, es preciso tener en cuenta que en Rusia existe una clase media pujante que atesora importantes ahorros y que busca dónde invertirlos.

 

Demanda rusa y cantidad y variedad de oferta se juntan en España, país que gusta a los ciudadanos rusos por sus precios, su clima y porque puede ser su puerta hacia el resto de la Europa del espacio Schengen.

 

El globo sonda lanzado por el Gobierno de Rajoy sobre la posibilidad de dar la nacionalidad española a los extracomunitarios que compren una propiedad de más de 160.000 euros se ha convertido en un buen reclamo extra para el inversor ruso.