Tres semanas después de que el pasado día 29 de octubre la DANA arrasara con la vida de más de 200 valencianos originando, además, los mayores daños económicos que nunca había causado un desastre natural en nuestro país, la reconstrucción avanza, aunque se tardarán tal vez años en recuperar la querida normalidad. También continua el ruido político, que ha llegado hasta Europa, y Mazón, con el PP, se enroca en su cargo, derivando las responsabilidadesde lo sucedido a cualquier ciclista que pasara por allí. Todas las administraciones son responsables, unas por dejadez, otras por negacionismo y todas por dejar que el presupuesto de la comisión de festejos, taurinos en algunos lugares, pase por delante del de obras públicas en cada uno de los niveles. De los bulos y del daño que han hecho en todo esto mejor no hablamos.
El paso de la DANA ha dejado tras de sí un panorama devastador en España. Las pérdidas humanas, económicas y sociales han sido inmensas, afectando viviendas, infraestructuras, empresas y cultivos. Sin embargo, más allá del impacto visible, surgen dos preguntas clave: ¿cómo garantizar que esta tragedia no se convierta en una oportunidad para intereses particulares y, en cambio, se priorice el bienestar colectivo? ¿Cómo evitar que dentro de unos años no se vuelva a repetir y en mayor grado? En nuestras manos está convertir la desgracia en oportunidad como país.
El panorama tras la catástrofe y la recuperación
La dimensión de esta catástrofe supera con creces otros eventos recientes. Se han destruido viviendas, vehículos, industrias y comercios, pero también infraestructuras públicas esenciales como carreteras, vías férreas, centros educativos y sanitarios. Estas pérdidas paralizan la vida cotidiana de cientos de miles de personas y afectan gravemente a la economía, especialmente en la Comunidad Valenciana, aunque también la nacional se verá dañada.
Un aspecto menos visible, pero igualmente importante, es el deterioro de la confianza en las instituciones, con un presidente desaparecido durante horas en una actividad poco explicada y un equipo de gobierno que no se atrevió a tomar las necesarias decisiones alertando a la población, con consecuencias fatales. La respuesta que ahora tengamos y hay indicios muy reconfortantes, será fundamental para establecer las bases de una recuperación que permita no solo reconstruir lo perdido, sino también fortalecer la resiliencia ante futuros desastres.
Los daños en infraestructuras
La reconstrucción de infraestructuras es prioritaria para reactivar la economía y las comunicaciones. Entre los daños más significativos que la fuerza de las aguas y nuestra inconsciencia han producido, se encuentran:
- . Más de 100 kilómetros de carreteras afectadas, incluidas la A-7 y la A-3.
- . Líneas de tren con graves daños o irrecuperables, como las Cercanías C1, C2 y C3.
- . La interrupción de la alta velocidad Madrid-Valencia durante 16 días.
La estimación inicial del coste de recuperación en infraestructuras, realizada por el ministro de Transportes Óscar Puente, supera los 2.600 millones de euros, pero esta valoración inicial seguro que se duplica. Sin una pronta actuación, tanto las empresas como los ciudadanos seguirán sufriendo las consecuencias de este colapso logístico y los costes social y económico se incrementarán.
Los municipios afectados, empresas y agricultores
En las zonas más golpeadas, como l’Horta Sud, las empresas locales han quedado paralizadas o destruidas. Este tejido empresarial, compuesto mayoritariamente por micro y pequeñas empresas, representa un 10% del total provincial. Sin apoyo público, la recuperación de sus actividades será casi imposible.
El sector agrícola también enfrenta pérdidas masivas. Se han movilizado 140 peritos de Agroseguro para evaluar daños y compensar a los agricultores mediante herramientas como imágenes satelitales y verificaciones aéreas. Además, se ha habilitado un centro de atención telefónica gratuito para informar y gestionar las ayudas, agilizando el proceso de recuperación.
Las aseguradoras comienzan a pagar los daños
El Consorcio de Compensación de Seguros ha recibido ya 192.000 solicitudes de indemnización relacionadas con la DANA, la mayoría de ellas por vehículos dañados. Este esfuerzo incluye:
- 63.129 viviendas afectadas.
- 119.021 automóviles.
- 11.426 comercios y almacenes.
El acuerdo con Unespa, la Asociación de Aseguradoras Privadas, ha permitido duplicar los recursos destinados a peritaciones y pagos. Más de 800 peritos trabajan en terreno, asegurando que las indemnizaciones lleguen lo antes posible a los damnificados.
Las ayudas del Gobierno
El Gobierno ha puesto en marcha un ambicioso plan de ayudas directas, con compensaciones como:
- Hasta 72.000 euros por fallecimientos.
- 60.480 euros para viviendas destruidas.
- Ayudas específicas para daños estructurales, mobiliario y elementos comunitarios como ascensores.
Estas ayudas ascienden a un total de 118 millones de euros, complementados con otros programas de financiación y reconstrucción que buscan apoyar a las comunidades afectadas en su totalidad.
Los daños en las viviendas
El impacto en el sector residencial ha sido devastador. Cerca de 33.000 casas han sufrido daños, según el Colegio de Registradores y algunas serán irrecuperables. Estas pérdidas son especialmente graves en un país ya enfrentado a la crisis habitacional, agravando el problema del acceso a una vivienda digna.
El Gobierno ha destinado entre 20.000 y 60.000 euros por vivienda afectada para reparación o reconstrucción, un esfuerzo crucial para garantizar que los damnificados puedan regresar a sus hogares lo antes posible.
Seguro que es el momento de volver a levantar muchas de las casas, que deberán ser derribadas y sustituidas por viviendas asequibles, edificándolas en zonas no inundables y seguras. Ahora sabemos por dónde pasan las aguas y el peligro que entrañan, aunque conforme pase el tiempo los intereses se abrirán camino y algunos negarán la evidencia poniendo de nuevo la economía propia por delante de las vidas ajenas.
El sector de la construcción es generador de empleo y movimiento económico, parece que puede ser una buena ocasión para un ensayo general de la construcción de las viviendas que necesitamos, no las promociones de lujo inasequibles que forman una gran parte de esas 95.000 viviendas que se levantaron el pasado año y que prosiguen construyéndose en el presente. Mantener un beneficio del 25% por vivienda construida no parece una opción sostenible en el momento actual
Las causas y la preparación ante situaciones similares potenciadas por el cambio climático
El cambio climático está amplificando los fenómenos meteorológicos extremos como la DANA. La falta de inversión en infraestructuras hidráulicas y preventivas, junto con un desarrollo urbanístico desordenado, infraestructuras comerciales, deportivas o industriales mal ubicadas y encauzamientos que sólo sirven para darnos una falsa sensación de seguridad han agravado el impacto de esta catástrofe. La eliminación de meandros y zonas inundables con vegetación de ribera, ha dado más fuerza y velocidad a las aguas convirtiéndolas en destructoras.
Se hace necesario un debate científico y social sobre:
- La ubicación de zonas urbanas e industriales en áreas inundables.
- La necesidad de inversiones sostenibles en infraestructuras mitigadoras de desastres.
- El diseño de estrategias naturales de respuesta y prevención, basadas en ciencia y evidencia.
Solo con un enfoque integral, que combine prevención, adaptación y mitigación, será posible minimizar los efectos de futuros desastres. El interés económico debe dejar de ser el prioritario.
El control del presupuesto para la reconstrucción debe ser férreo y compartido
La recuperación tras la DANA debe ser un proyecto colectivo que priorice la resiliencia y el bienestar social. Es imprescindible evitar que los recursos destinados a esta emergencia sean objeto de intereses particulares y partidistas como los que ya han comenzado a producirse.
Mazón ha adjudicado a dedo, como puede ser la norma en los próximos meses, más de cuatro millones de euros a un empresario condenado en el caso Gürtel y que confesó la financiación de la ‘caja B’ del PP valenciano para librarse de la cárcel. Son 3,9 millones de euros en un contrato de emergencia adjudicado sin publicidad a Becsa por parte de la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca que dirige el popular Miguel Barrachina.
Y sería muy conveniente que se estableciera algún mecanismo de control y adjudicación compartido sobre todo el dinero que va a fluir desde el Gobierno central y también Europa hacia la Comunidad Valenciana, porque su presidente, Carlos Mazón ya ha pedido al Estado aportaciones por un importe de 31.000 millones de euros. De momento, el Consejo de Ministros ha aprobado un nuevo paquete de medidas con un valor de 3.765 millones de euros, que sumados a los 10.609 millones movilizados la semana pasada, alcanzan ya un montante total de 14.373 millones de euros.
Con tantos miles de millones, que sin duda se van a necesitar, la cola de empresarios generosos delante del despacho de Mazón podría llegar hasta la Malvarrosa si la dejamos crecer. Con un poquito de hemeroteca podemos saber lo que sucedió con los gobiernos de Zaplana, de Camps, con Barberá o con aquel al que siempre le tocaba la lotería…Carlos Fabra creo que se llamaba.
La Generalitat Valenciana también reclama al Gobierno de Pedro Sánchez que active el Fondo de Solidaridad Europeo para financiar el restablecimiento de infraestructuras, servicios públicos y la asistencia urgente a los afectados. Estas inversiones deben incluir también la adecuación de las redes de alcantarillado, y la limpieza de zonas naturales. El control de estos fondos es primordial.
El dinero de la reconstrucción va a salir del bolsillo de todos los españoles y no puede ir al de algunos, aunque sean de color azul. Con una gestión transparente, una inversión decidida y un enfoque sostenible, no solo se podrá reconstruir lo perdido, sino también establecer un modelo de desarrollo más sólido frente a los desafíos del futuro. Es necesario un instrumento de control para la reconstrucción y que el dedo deje de ser la norma en la contratación.

Periodista económico
Eduardo Lizarraga
WWW.AQUIMICASA.NET
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