Con la crisis sanitaria que estamos viviendo las compañías de seguros de salud se han colocado en el punto de mira, ya sea por su actuación frente al virus, ya por su coste y atención. Casi 12 millones de españoles pagan un seguro privado de salud, ya sea para recortar las listas de espera, acceder directamente a los especialistas o contar con algunas comodidades extra, como una habitación individual si se ingresa en el hospital. Pero ¿hasta qué punto están satisfechos con sus servicios? Para responder a esta cuestión, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha reunido 7.320 evaluaciones de los asegurados de 27 compañías. 

 Entre las diferentes aseguradoras valoradas destaca MGC Mutua, con una puntuación global de 87 puntos sobre 100. Sus usuarios valoran especialmente la amplia oferta de tratamientos cubiertos, aunque consideran que sus primas son caras; además, solo puede contratarse en Cataluña. Otros seguros muy bien valorados son los de Generali (84 puntos) y Acunsa (83 puntos). Les siguen (con 80 puntos) los de Fiatc, Lagun Aro, Asistencia Sanitaria Colegial y Cigna.

 Ahora bien, ningún seguro está libre de problemas. El 18% de los encuestados declaran que alguno de los tratamientos que solicitaron no estaba cubierto por la póliza, de ahí que siempre sea recomendable comparar las coberturas antes de decidirse por un seguro. Además, el 6% de los encuestados destaca que su aseguradora le incrementó inesperadamente la prima como consecuencia de algún problema de salud, una circunstancia que, salvo excepciones, contemplan la mayoría de las compañías, tal y como denuncia OCU.

 No obstante, un sondeo adicional refleja la buena respuesta de las compañías privadas de salud durante el estado de alarma. El 80% de los asegurados la califica como muy buena o incluso excelente.

 En cualquier caso, antes de contratar una póliza de forma particular, OCU recomienda comprobar si no le interesaría más tratar de hacerlo a través de un seguro colectivo con la compañía del trabajador. De este modo el usuario suele conseguir primas más económicas (que rara vez incluyen copagos), ventajas fiscales e incluso es posible que el contrato no excluya el tratamiento de enfermedades preexistentes. Eso sí, debe saber que, una vez finalizada la relación laboral con la empresa, es más que probable que la prima suba.