Para el mercado inmobiliario, sobre todo para el turístico, está siendo un año para olvidar y ya tenemos los datos que lo cuantifican.   La compraventa de vivienda por extranjeros retrocede un 37% interanual en el primer semestre de 2020. De este mal año hay mejores datos en zonas del interior y de la cornisa cantábrica a las que no afecta el turismo de extranjeros.  Y así, en determinadas zonas, se han vendido «hasta los prados de las ovejas», como nos decía una agencia del norte. El turismo nacional ha vuelto sus ojos a regiones poco saturadas, con precios contenidos y en las que es posible disponer de más metros y zonas de desahogo por menos dinero.

Durante los seis primeros meses del año, que estuvieron fuertemente impactados por las restricciones de movilidad, la compraventa de vivienda libre por parte de extranjeros volvió a la senda negativa en el primer semestre de 2020, tras el tímido aumento de la segunda mitad del 2019. Se cifraron 32.395 operaciones, un 37,4% menos que en el mismo semestre del año anterior, según el último informe del Consejo General del Notariado.

Las operaciones realizadas por compradores extranjeros representaron el 17,3% del total de las compraventas de vivienda realizadas en el periodo, en línea con el promedio entre 2012 y 2019. Los mayores descensos se produjeron en la Comunidad Valenciana, donde cayó un 42,2%, y Canarias, con un 42%. Por otro lado, las que menos descendieron fueron Navarra, con un 19,9%, y País Vasco, con un 19%.

Muchas agencias inmobiliarias, poco diversificadas hacia clientes escandinavos, han notado un fuerte descenso en ventas e interés durante el verano y su pregunta es ¿cómo se desarrollará el próximo? No creemos que se vuelva a tener una caída tan extrema como la de este 2020, pero tampoco vamos a volver a las buenas cifras de antaño. La estructura económica mundial está cambiando y el sector inmobiliario no va a ser ajenos a este cambio. El eje económico mundial, con la impagable ayuda de Mr. Trumpo, se ha desplazado hacia el extremo asiático y eso va a afectar a las empresas y a los sueldos de los trabajadores, lo que también repercutirá en las operaciones de vivienda y sus precio. Ya veremos…