A pesar del silencio impuesto en la difusión de los suicidios causados por desahucios o crisis económica -para no causar un efecto imitación, dicen- hoy ha salido publicado en distintos medios el suicidio de un vecino de 58 años del barrio de Sants en Barcelona, cuando estaba a punto de ser desahuciado con la comitiva judicial en la puerta. Según aseguran fuentes oficiales del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el vecino se ha precipitado al vacío después de hablar brevemente con la comitiva judicial que se había presentado en la puerta para completar el lanzamiento decretado. Tras pedirles que esperaran un momento en la puerta se ha precipitado desde su piso a un patio interior y ha fallecido.

Es uno más y no será el último, de los miles de suicidios que se han producido en España desde que estallara la crisis del 2008 y los banco, con la complicidad de leyes y estamentos judiciales, se quedaran con las viviendas de muchos españoles condenándoles al desahucio, a las deudas de por vida y a algunos al suicidio. Muchos han trascendido a las páginas de los periódicos y figuran en las estadísticas, otros muchos, demasiados, se han silenciado y apenas existe constancia de ellos.

El procedimiento lo llevaba el juzgado de primera instancia número 3 de Barcelona, ​​que había desestimado recientemente un informe de Servicios Sociales que pedía frenar la expulsión del vecino de Sants, porque consideraba que «no recogía información suficiente que acreditara la vulnerabilidad de acuerdo a las exigencias del Real Decreto». El hombre había sido denunciado por impago del alquiler poco después del estallido de la pandemia, el pasado mes de junio. Este enero, el propietario -un particular- inició la causa para el desahucio. La llegada de la comitiva judicial ha acabado con la vida de una persona cuyo único delito era haberse quedado sin trabajo.

Desde el TSJC aseguran que inicialmente se había paralizado una primera fecha de desalojo para garantizar el acceso a defensa gratuita del vecino denunciado por impago. Asimismo, apuntan que en el formulario judicial en que se propone al afectado ceder sus datos para hacerlas llegar a los Servicios Sociales, el hombre no autorizó este trámite. Sin embargo, los Servicios Sociales se terminaron implicando por otras vías y mediaron para que intentara detener la expulsión del vecino de Sants-Badal.

En los últimos meses se han producido sucesos similares en los que se han mezclado el desahucio y el intento de suicidio. Aunque cada vez en más ocasiones el lanzamiento se produce por el impago de unas mensualidades del alquiler ¿cuánto vale la vida de una persona? Los casos se suceden a lo largo de todo el territorio nacional pero en muy raras ocasiones llegan al conocimiento general. Ciñéndonos a Barcelona, el pasado mes de mayo en el Raval, una mujer se hirió con un cuchillo el día que la iban a desalojar, quedando hospitalizada varios días. Semanas antes, en la Barceloneta, un padre de familia anunció también la intención de suicidarse ante la presencia de la comitiva judicial. También acabó ingresado en un centro hospitalario. El mes anterior en…

El incremento de estas situaciones, que no van a mejorar cuando llegue el otoño,  va a volver a mostrar que la violencia policial y material de manos de jueces no ha cesado y que la ausencia de vivienda social y unas leyes que protegen la consideración de la vivienda como un objeto de mercado pueden causar nuevas muertes. Es preciso profundizar en el problema y que nadie pueda ser desahuciado de su vivienda habitual, sea en alquiler o propiedad, hasta que no tenga una vivienda alternativa. Estudiese después si tiene derecho o no, por el Real Decreto que nos venga en gana.

  Las cifras ocultas de los suicidios por desahucio