Este desplome de la construcción se achaca a la desaceleración económica generalizada y al frenazo en el mercado de la vivienda. La situación de España es la más grave de toda la Unión Europea, con Eslovenia (-8,1%) y Francia (-2,6%) a continuación. Pero no tiene que sorprender ya que desde hace unos meses el sector está en caída libre. En concreto entre julio y septiembre de 2019, la actividad constructora se contrajo un 1,7% en el país, frente al 1% que creció el trimestre anterior.

Además del frenazo económico internacional, con rebajas generalizadas de las previsiones del PIB, el enfriamiento del mercado de la vivienda es la otra causa del derrumbe de la construcción en nuestro país, con unos datos preocupantes de un 12% menos de operaciones de compraventa en el mes de septiembre que lleva los datos anuales a un 3,2% menos de ventas de viviendas. La situación del mercado afecta no sólo a las ubicaciones que han tenido fuertes repuntes en estos últimos años, sino también a otras zonas que aún estaban sumergidas en la anterior crisis.

También el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio aporta datos negativos de la situación en su informe «Encuesta de coyuntura del sector de la construcción»  publicada hace unos días.  Así, el Indicador del Clima de la Construcción (ICC) retrocedió hasta un valor de -5,4 puntos en el mes de octubre, 2,5 menos que el mes anterior y 7,4 por debajo del valor que registró en octubre de 2018.

Para el año 2020 aún se espera un cierto crecimiento de entre el 3% y el 4%, pero son previsiones que como el PIB podrían corregirse a la baja al finalizar el año. Todo va a depender del programa de inversiones en infraestructuras que lleve adelante el próximo Gobierno. Programa que podría verse comprometido por el aumento de inversiones sociales y la llamada de atención que se nos está dando desde la Unión Europea.