Algo menos del 17% de los propietarios de pisos en alquiler en España cuenta con seguros de impago. Esta cifra significa menos de la mitad de lo que sucede en Europa. En el resto de los países europeos en los que este mercado está más desarrollado, la media es del 40%, según afirma la Asociación para el Fomento del Alquiler y el acceso a la Vivienda (Arrenta).
Arrenta, que representa a las empresas comercializadoras de estos seguros, explica que este porcentaje va asubir en España porque cada vez es mayor el número de personas que optan por la vivienda en alquiler y porque las dificultades en el sistema financiero están reduciendo la opción de los avales, que era la opción por la que hasta ahora se decantaban la mayor parte de los propietarios para ‘blindar’ sus ingresos.
La petición de avales bancarios, que actualmente aún se solicita por los propietarios en el 38% de los contratos de alquiler, «tiende a desaparecer», mientras que la búsqueda en Internet de los seguros de impago se ha cuadruplicado en los últimos cuatro años.
Arrenta precisa que otra de las razones del interés de los propietarios por este seguro es su bajo coste, ya que supone un gasto del 2,5% de la renta anual que se cobra al inquilino. Así, en el caso de un alquiler de 7.800 euros anuales, el propietario asume un coste de 199 euros.
Para el inquilino, la ventaja es que se evita la solicitud de un aval bancario, que para un alquiler de 650 euros mensuales implica consignar o pignorar un importe equivalente a la renta de cuatro meses, esto es, 2.600 euros.
El retorno, según añade Arrenta, es una reducción de la morosidad, algo que es trascendental para los propietarios. Los datos que maneja la asociación apuntan que los impagos en el caso de los alquileres con seguro de impago han caído al 0,5%, frente a la media del 4,5% para los arrendamientos sin este tipo de garantía.
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