En un reciente estudio de Sociedad de Tasación, el primero que coge el impacto de la COVID-19 en el mercado, se observa como el mercado de suelo residencial se encuentra en una situación de estabilidad, prudencia generalizada y expectación debido a la pandemia.

La actividad que se mantiene en marcha en el terreno residencial se limita, sobre todo, a actuaciones ya iniciadas antes de la crisis sanitaria. Se detecta una demanda creciente hacia la vivienda unifamiliar y plurifamiliar en zonas exteriores o áreas metropolitanas de las principales ciudades y un menor interés hacia pisos situados en el centro de las ciudades, incluyendo las zonas consideradas de lujo.

Tanto a nivel de estabilidad de precios como de ritmos de venta está aguantando mejor la vivienda nueva frente a la de segunda mano. Especialmente en zonas prime, como Baleares o Costa del Sol, están aguantando mejor los activos del segmento lujo que el resto. Además, la evolución del turismo nacional hacia el interior y destinos rurales ha relanzado la actividad inmobiliaria en determinadas zonas como los Pirineos y, en menor medida, Cantabria o Asturias, en donde las agencias inmobiliarias han vivido un buen verano, vendiendo, sobre todo, las propiedades con terreno.

Previsiblemente, los sectores hoteleros, retail y comercial son los más perjudicados y en contraposición, se detecta un impulso del sector logístico por los cambios de tendencia tanto en el consumo como en el e-commerce.

Según datos del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda urbana, la compraventa de vivienda acumula una caída interanual del 23,7 % hasta el mes de agosto (último dato disponible), tras descender un 11,2 % en tasa interanual. Los visados de obra nueva registraron en agosto un incremento del 2,6 %, que sitúa en un 28,9 % la caída acumulada en los ocho primeros meses del año respecto al mismo periodo del año pasado. La concesión de hipotecas en octubre fue un 2,1 % inferior a la del mismo mes de 2019, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), y deja el acumulado enero-agosto con un descenso del 9,1 % respecto al año pasado.