En España, un país situado en la confluencia de las placas tectónicas euroasiática y africana, el riesgo sísmico no es un asunto menor. Según el informe Mapa de riesgos del parque de vivienda en España 2024, un preocupante 19,3% del parque residencial nacional se encuentra en áreas con un nivel de riesgo sísmico «muy alto». Esto equivale a casi cinco millones de viviendas que, por su ubicación, están expuestas a fenómenos sísmicos con alta probabilidad de ocurrencia.
España y su particularidad tectónica
El riesgo sísmico en España está condicionado por su posición geográfica. La interacción entre las placas tectónicas que convergen en este territorio genera tensiones que, en ocasiones, se liberan en forma de terremotos. Este fenómeno es especialmente relevante en regiones como el sureste peninsular, donde la actividad sísmica es más pronunciada. Provincias como Granada, Alicante, Almería y Málaga presentan índices alarmantes: en algunas de estas áreas, casi la totalidad del parque residencial está catalogada en el nivel de riesgo más alto.
La información sobre estas amenazas se obtiene de proyectos como Zesis, desarrollado por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME), para la península y Baleares, y el Proyecto RIESGOMAP del Sistema de Información Territorial de Canarias (SITCAN) para el archipiélago canario. Estas herramientas clasifican el riesgo en cinco niveles: muy alto, alto, medio, bajo y sin exposición, proporcionando un diagnóstico esencial para el desarrollo urbano y la construcción de viviendas.
La construcción en zonas de riesgo: normativa y retos
Ante este panorama, la normativa sismorresistente española se convierte en un elemento crucial. Según Alejandro González, experto en geología, las regulaciones buscan garantizar que las edificaciones puedan resistir los efectos de un terremoto y minimizar sus consecuencias sobre la seguridad de las personas. Sin embargo, cumplir con estas normativas supone un desafío tanto para los promotores como para las administraciones locales, especialmente en regiones donde el crecimiento urbano descontrolado ha generado un parque residencial que, en muchos casos, no cumple con los estándares actuales.
A esto se suma otro problema estructural: el parque de viviendas en España es, en su mayoría, antiguo y mal adaptado para enfrentar riesgos sísmicos. La rehabilitación de estas viviendas para cumplir con los requisitos sismorresistentes no solo es costosa, sino que requiere una fuerte coordinación entre el sector público y privado, algo que, hasta ahora, no se ha logrado plenamente.
Provincias con mayor exposición sísmica
Al analizar el mapa de riesgo, destacan áreas críticas:
- Granada, Alicante y Almería lideran la lista, con casi el 99% de sus viviendas en zonas de riesgo muy alto. Municipios como Atarfe, Santa Pola o Roquetas de Mar son algunos de los más expuestos.
- Málaga, con un 96% de viviendas en alto riesgo, presenta puntos sensibles como Marbella o Fuengirola.
- Valencia y Murcia también figuran en el ranking, aunque con porcentajes más moderados, pero igualmente preocupantes.
La cercanía a fallas activas, como la de Averroes en el Mar de Alborán, explica gran parte de esta distribución geográfica del riesgo.

Entidades financieras, aseguradoras y constructores: el interés por el mapa sísmico
No solo los ciudadanos tienen motivos para preocuparse por el riesgo sísmico. Entidades financieras, compañías de seguros y promotores inmobiliarios también están directamente interesados en estos datos. Para los bancos, el valor de las propiedades hipotecadas podría verse afectado tras un evento sísmico importante. Para las aseguradoras, comprender las zonas de mayor exposición es clave para calcular primas y riesgos.
Los promotores, por su parte, necesitan integrar esta información en la planificación de nuevas construcciones, un aspecto que, en opinión de expertos como Guifré Homedes, CEO de Amat Immobiliaris, debería estar acompañado por políticas públicas que incentiven la construcción en áreas más seguras y la rehabilitación en zonas vulnerables.
Hacia un urbanismo más resiliente
El mapa del riesgo sísmico no solo debe ser visto como una herramienta técnica, sino como un llamado a la acción. Según el informe de ST Analytics, es fundamental que se fomente una mayor integración de los factores de riesgo en la planificación urbana. Esto implica no solo identificar las áreas de mayor vulnerabilidad, sino también desarrollar estrategias de mitigación, como la construcción de viviendas sismorresistentes, la rehabilitación de edificios antiguos y la mejora de infraestructuras críticas.
En este contexto, es preocupante que, pese a la gravedad del problema, la atención política y mediática siga centrada en cuestiones más inmediatas, como la crisis de los alquileres o la falta de oferta de vivienda, dejando en un segundo plano una amenaza que podría tener consecuencias catastróficas en caso de un terremoto significativo.
El conocimiento del mapa de riesgos sísmicos debe ser obligatorio
El riesgo sísmico en España es una realidad que no puede ser ignorada. Si bien el porcentaje de viviendas afectadas es alto, existe la tecnología y el conocimiento necesario para mitigar sus efectos. Sin embargo, esto requiere una mayor voluntad política, una colaboración activa entre el sector público y privado y, sobre todo, una mayor concienciación social sobre la importancia de construir un entorno más seguro y resiliente. El mapa sísmico debe ser el punto de partida para un debate más amplio sobre cómo planificar nuestras ciudades y proteger a sus habitantes.
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