La celebración del Barcelona Meeting Point (BMP) del 18 al 22 de octubre, en plena recuperación del sector,  coincidiendo con la situación creada en Cataluña tras el referéndum del 1-O, ha supuesto una prueba de fuego para el sector inmobiliario que sale de una profunda crisis y camina ya por la senda del crecimiento. Y ha ganado el inmobiliario, aunque con algunas dudas.

Comenzó la inauguración con el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, echando paletadas de cal y de arena.  Así, mientras iniciaba su discurso afirmando que la recuperación del inmobiliario es “un hecho constatable y se está volviendo al nivel de actividad de antes de la crisis, lo que es una buena noticia para la economía, la creación de empleo y la calidad de vida de la sociedad”, lo finalizaba asegurando que el sector tiene ahora “la mayor amenaza que se puede tener cuando uno decide invertir, que es la inestabilidad jurídica que no garantiza que esta inversión vaya finalmente a ejecutarse».

De la Serna continuó constatando que “el sector inmobiliario no está dispuesto a asumir este panorama de riesgos, y que numerosos empresarios le han trasladado que no están en disposición de desarrollar muchos de sus proyectos por la incertidumbre y la inestabilidad política”.

Y en cuanto a los datos, el ministro destacó que las perspectivas para el 2017 son buenas, con un incremento en las operaciones de compraventa de viviendas de un 15% respecto del año pasado y una cifra final que se podría situar alrededor de las 500.000 ventas, lo que sería una cifra récord desde el 2007.  Además, y este es un dato inmejorable, aseguró que el stock existente se ha reducido hasta las 325.000 viviendas. Capítulo aparte fueron los precios, que se han moderado respecto a los importantes incrementos del pasado 2106, con 1,6% anual y que rondan una media de 1.530 euros por metro cuadrado.

Y así las cosas, el desarrollo del evento se encargó de traer normalidad y de tranquilizar muchos ánimos preocupados por la situación. Aunque en los corrillos el tema de conversación era siempre el mismo, aderezado por la preocupación que aportaba el descenso en un 20% de inversores internacionales.

El salón ha incrementado este año la participación de expositores y patrocinadores, pasando de los 206 del año anterior, a 265, aumentado también un 15% su espacio comercial en el pabellón 8 del recinto ferial de Montjuïc. De igual manera ha incrementado el número de visitantes y de operaciones cerradas. En concreto ha alcanzado los 34.000 visitantes, frente a los 33.000 de la pasada edición y se pueden superar las ventas de más de 3.300 inmuebles, ya sea en las instalaciones de Montjuïc o en las próximas fechas.

Durante los días que duró el BMP, se ha intentado dar respuesta a los nuevos desafíos a los que se está enfrentando el sector inmobiliario con la salida de la crisis. Por un lado es necesario aportar soluciones a las necesidades de vivienda de un gran sector de la población, los jóvenes, que están teniendo muchas dificultades para acceder a una vivienda digna y que tienen unas necesidades e intereses muy diferentes a los de sus padres. El alquiler a precios asequibles, se alza como objetivo para muchos.  Y también incrementar la vivienda social, que es un clamor ante el enquistamiento del paro, la disminución salarial y los desahucios que no cesan.

La otra gran preocupación del sector y que se ha convertido en el tema estrella, ha sido el  concepto Prop Tech, es decir, la tecnología aplicada al sector inmobiliario y cómo afecta a todos sus distintos escalones, desde los procesos constructivos, con nuevos materiales y tecnologías para acortar el periodo de construcción, a la inversión, la financiación, el big data o la domótica, entre otras. Y el usuario, como destino final de toda esta revolución tecnológica y de la disrupción, que está haciendo avanzar a todos los sectores y el inmobiliario no puede ser una excepción.

Otro de los aspectos destacados de la edición de BMP, es la apuesta por el networking internacional, que se plasmó en una reunión en el  Hotel Grand Marina de Barcelona, entre destacados profesionales del sector inmobiliario y de las grandes empresas inmobiliarias cotizadas españolas, de entre las que destacan las de mayor peso: Merlin Properties, Neinor Homes, Hispani-Azora y Colonial, con los grandes fondos internacionales, como Axa, Merlin, Lone Star, Hispania, Morgan Stanley, Värde, Starwood, Colonial o JP Morgan, junto con empresas extranjeras que quieren hacer negocio en España.

El inmobiliario ha comenzado un cambio de orientación, pero por desgracia, continúa siendo un valor refugio para una economía que no las tiene todas consigo. Y buena muestra es empuje de la demanda internacional, con hasta el 70% del capital invertido, que presiona los precios al alza. En el primer trimestre de este año se destinaron 6.000 millones de euros de inversión, un 38% más que el mismo período del año pasado Y de esta manera la oferta se agota en las grandes ciudades, donde también falta vivienda social y es que nuestro ratio nos sitúa a la cola del entorno europeo. Esto se traduce en alza de precios y en problemas de acceso a la vivienda.

Ya no valen los viejos métodos y el sector inmobiliario salido de la crisis tiene poco que ver con el que le llevo a ella. La profesionalización es una exigencia y la innovación tecnológica, con la digitalización como enseña principal, una necesidad. La abundancia de información ayuda al comprador, que sabe lo que quiere y ya no necesita ver decenas de viviendas hasta comprar. Internet es un mundo y el inmobiliario tiene su sitio bien definido en él. Una mayor preparación técnica de los agentes comerciales y una normativa básica general para todo el estado no sería superflua. Ya iremos viendo…

 

Eduardo Lizarraga

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