El mercado inmobiliario está mejorando sin discusión, pero vender una casa sigue siendo difícil, casi imposible a veces. La financiación de los bancos aún tiene mucho que mejorar y la competencia de otros vendedores es intensa. Por eso no hay que caer en determinados errores si tenemos la suerte de contar con un potencial comprador.
. Poner un precio demasiado alto pensando en luego rebajar. Este es uno de los errores más comunes que se producen a la hora de proceder a vender una propiedad. Los compradores actuales están bien informados y conocen la situación y los precios de mercado de los barrios en los que buscan una vivienda. Con un precio muy elevado, la vivienda en cuestión está condenada a permanecer mucho tiempo en el mercado, alejando a posibles interesados, y que la vivienda se avejente en el mercado. El vendedor razonable tiene que tener en cuenta que con un mercado en el que los precios siguen a la baja para poder ser atractivos, es probable que muchos propietarios que tienen sus viviendas a la venta se vean obligados a bajar un poco más los precios de salida, aunque estos no estén por encima de la media del mercado. Si el precio está ajustado desde el principio, las probabilidades de vender son mucho más altas. Y ese es nuestro objetivo, vender cuanto antes.
. Confiar demasiado en un solo canal de venta. A partir del momento en que decidimos vender es preciso darle a la vivienda toda la visibilidad que se pueda. Y utilizar todos los canales, desde internet con sus múltiples posibilidades al clásico cartel en el balcón o la agencia inmobiliaria de la zona, sin despreciar el boca a boca. No sabemos de dónde nos puede llegar el posible comprador. Y también puede ser necesario que destinemos un presupuesto a la venta para destacar el anuncio o llegar a más sitios.
. No tomarse en serio al primer interesado. La mayoría de las veces, el primer interesado en comprar la vivienda es el mejor comprador. En general, el comprador potencial que hace la primera oferta está muy dispuesto a hacer negocios. La primera oferta tal vez pueda ser más baja de lo que al vendedor le gustaría, casi con seguridad, pero para eso están las negociaciones. Muchos vendedores toman la decisión de esperar a que lleguen mejores ofertas, pero cuando muchos inmuebles pasan demasiado tiempo en el mercado es porque el propietario no se tomó suficientemente en serio aquella primera oferta que recibió. A estas alturas, aquel posible comprador ya ha adquirido otra vivienda. Y pasados unos meses tal vez tengamos que poner el precio a la oferta que nos hicieron en su momento.
. Hacer en el piso reformas demasiado personales; otro de los errores que solemos pagar caros. Cuando no se sabe si se va a querer vender el inmueble en el futuro, decorar o reformar la casa para que refleje nuestros gustos más personales puede ser una de las peores decisiones que se pueden tomar. Es un dinero gastado que no vamos a poder recuperar. En ningún sitio está escrito que nuestros gustos sean los gustos de los posibles compradores de nuestra vivienda, más bien suele ocurrir todo lo contrario. Por lo tanto, hay que pensar muy cuidadosamente acerca de cualquier reforma de la vivienda antes de venderla. La mayoría de los compradores esperan darle un toque personal a la casa tras comprarla, mejor que no lo hagamos por ellos.
. Total disponibilidad para la venta. No estar disponible para enseñar la casa en muchas ocasiones emite un mensaje negativo a los compradores. Una gran mayoría de los posibles compradores de vivienda pasan mucho tiempo buscando buenas ofertas online. Si la casa en venta tiene un precio adecuado, suficiente visibilidad online, y total disponibilidad para poder visitarla, las oportunidades de venderla son mayores que si nos dedicamos a enseñarla a los interesados tan sólo algunas horas al día y ciertos días a la semana.
. No arreglar pequeñas averías. Antes de poner a la venta una casa hay que hacer una pequeña inversión en tiempo y dinero para hacer que la vivienda esté completamente libre de estas pequeñas molestias: grifos que gotean, ventanas que no cierran bien, cañerías que desprenden olores, etc. La casa se venderá más rápido y lo más probable es que el vendedor recupere la inversión realizada e incluso más. Una visita de 300 euros de un fontanero puede evitar una contraoferta del posible comprador que nos supongan 3.000 euros menos. Los compradores no quieren encontrarse en la situación de tener que acometer pequeñas reformas o tareas de mantenimiento tras comprar una vivienda. Al contrario, lo que harán al detectar estos fallos será hacer una oferta económica inferior y pedir al propietario que corra con los gastos. La limpieza, la pintura y el buen olor son también medidas muy necesarias. Tiene que dejarse la casa para entrar a vivir sin tener que hacer nada.
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