A los pocos días de que se hayan abierto las fronteras para permitir al turismo dar una bocanada de aire, el sector inmobiliario, que depende mucho de las compras y alquileres que realicen los extranjeros durante el verano, continúa sumido en la incertidumbre. Se juegan mucho este verano y por eso los nervios en todo el levante y las islas. Durante el tercer trimestre del año pasado protagonizaron el 12,55% del total de compraventas en nuestro país, superando las 15.150 adquisiciones. Los británicos encabezaron la lista con un 14,27% del total, seguidos de franceses (8,38%), alemanes (6,63%), belgas (6,17%) y marroquíes (6,05%), según los datos del Colegio de Registradores.

Las previsiones son poco halagüeñas y se está hablando ya de una caída superior al 30% en las operaciones de alquiler que realicen los extranjeros entre julio y septiembre en nuestro país. Y el turismo nacional, que ya está advirtiendo que va a gastar menos este año que el anterior, ante el miedo a una mala situación económica después del verano, no va a ser capaz de enjugar las pérdidas propiciadas por la entrada de menos extranjeros. Tampoco el trasvase del alquiler vacacional a residencial parece que vaya a dar mucho juego.

Y en las operaciones de compraventa comienza a cundir el desánimo. Muchos extranjeros que han estado atentos a las sombrías previsiones del inmobiliario español llegan y se interesan por la adquisición de propiedades. Pero cuando llega el momento de la verdad se descuelgan con ofertas casi insultantes y que pueden llegar a descuentos del 40%. Así las cosas, el propietario, que aún no se ve en la urgente necesidad de vender a ese precio, dice que no y las operaciones se caen con demasiada frecuencia. Las bajadas llegarán después del verano.

Las autonomías que más van a sufrir la caída del mercado inmobiliario por el coronavirus serán Baleares, Canarias, la Comunidad Valenciana, y la Región de Murcia. Entre las cuatro comunidades los extranjeros acapararon del 21% al 28% de las compraventas en el tercer trimestre de 2019. Además son las regiones que las que el sector del alquiler vacacional podría registrar los descensos más acusados por tratarse de enclaves con un turismo extranjero muy consolidado y una proporción más reducida de segundas residencias de ciudadanos nacionales.