La escasa rentabilidad de fondos y bolsa ha conseguido que el inversor se vuelque en el mercado inmobiliario, tanto por la rentabilidad del alquiler, como por la progresiva subida de precios de los activos inmobiliarios. Y no son sólo grandes  inversores extranjeros los que empujan el sector, sino que los pequeños inversores nacionales ya son mayoría. Por ello, el volumen de inversión inmobiliaria en España volvió a batir un récord en 2017 al cerrar el año con un 45% de subida frente al ejercicio anterior y llegar hasta los 13.989 millones de euros.

Y el dinero llega a todo el sector inmobiliario aunque tres son los capítulos que más atrajeron a los inversores en el pasado ejercicio.  Por un lado, el sector de locales y centros comerciales, que sumó 3.909 millones de euros, un 31% más que 2016. Por otro, la inversión en hoteles, que aumentó un 75% respecto a 2016. Y, la verdadera estrella del año, la inversión en residencial –compra de edificios enteros y suelo– que se incrementó un 160%,  hasta alcanzar los 2.082 millones de euros. En Cataluña, la inversión residencial aumentó un 145% hasta los 444 millones de euros.

La inversión hotelera cerró 2017 en los 3.907 millones de euros, lo que supone un incremento del 79% respecto a 2016 y supera por mucho el récord histórico logrado en 2015, cuando se registraron 2.614 millones de euros. Y eso a pesar de que en Cataluña no se ha cerrado ninguna inversión desde el referéndum del pasado 1 de octubre. El pasado año la inversión en hoteles vacacionales superó al segmento urbano, (69% frente a 31%) recuperándose la tendencia de 2014 y 2015.

Como novedad, es preciso destacar que  Málaga se incorporó con fuerza a los destinos preferidos por los inversores, registrando el 15% de la inversión total con 18 transacciones y 516 millones de euros, manteniendo Canarias su hegemonía como destino favorito de la inversión, con 939 millones de euros, es decir,  el 27% del volumen total. Favorecido por la caída de Barcelona, Madrid repite como principal destino de inversión urbano, con 637 millones de euros, frente a la ciudad condal que registró 422 millones.

Las oficinas, con 2,210 millones de euros, fueron el tercer activo predilecto para los inversores, aunque fue el único segmento de negocio que sufrió una caída respecto al año anterior, al disminuir un 20% la inversión.  El descenso vino motivado por los datos de Madrid, que cayó un 38% respecto al año anterior alcanzando los 1.374 millones. Datos que contrastan con los de Barcelona que  experimentó un incremento del 60%, hasta los 835 millones de euros.

Destacan también las inversiones en suelo, que obtuvieron un volumen récord de 109 millones en Barcelona y de 193 millones en Madrid y que marcan tendencia para este 2018.