En Francia tienen un severo problema con el alquiler vacional y su influencia, tanto en los precios de la vivienda como en la insuficiente oferta de alquiler tradicional en algunas zonas. El mismo problema que tenemos en España y que se está agudizando en Canarias, Baleares y Málaga. La masificación del turismo y sus resultados sobre la población son patentes en estas zonas y así lo están manifestando con manifestaciones constantes.

Los alcaldes franceses podrán limitar el alquiler vacacional

Urge buscar soluciones porque no podemos convertir a Málaga y las islas en inmensos parques temáticos para el turismo. Y la presión turística no deja de aumentar percibiéndose ya nuevos récords este año. Francia está mostrando un camino que puede tener mucha contestación en nuestro país, pero incluso los más reticentes en Baleares ya se están poniendo de lado de los vecinos.

El Senado francés aprobó esta semana una dura ley que da poderes a los alcaldes prácticamente para que acaben con las viviendas vacacionales y plataformas tipo Airbnb. Igualmente, pone fin a una laguna fiscal que beneficiaba este producto .

La decisión unánime ha sido una sorpresa política dado que en la Cámara baja la derecha había votado en contra. Ahora, los alcaldes podrán actuar con respaldo legal.

Más tributación y obligaciones ambientales

La ley permite a los alcaldes prohibir el alquiler vía Airbnb o similares por un periodo superior a los 120 días al año (cuatro meses). Las viviendas vacacionales han de cumplir con la clasificación energética D, aunque dispondrán de una década para alcanzar esta meta.

Los ingresos que obtienen los propietarios de estas viviendas tenían una reducción del 70 o del 50 por ciento en su tributación. Ahora sólo podrá reducir sus ingresos y consiguientemente la tributación fiscal en un 30 por ciento. Airbnb, para quien Francia es un mercado importante, dijo que estaba abierta a los cambios y pidió atacar a los especuladores.

Francia vive un grave problema de vivienda en las zonas turísticas porque los precios se han disparado debido a este tipo de oferta vacacional, casi equiparada a los precios de los hoteles. La diferencia fiscal también era importante porque un alquiler normal tributa como ingreso en el cien por ciento y el alquiler vacacional tenía una reducción sustancial, ahora aminorada. Se trata de atacar el problema desde el punto de vista de la rentabilidad y en el país de la «liberté, egalité y fraternité» no se están alzando voces para defender el derecho de los propietarios a hacer más dinero. Y es que el problema ya es acuciante