Desde el año 2007, momento en que se produjo el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el precio de la vivienda ha bajado una media del 40% en todo el territorio nacional. Como siempre sucede la crisis va por barrios y hay lugares en que esa media se supera ampliamente y otros a donde no llega.
Sin embargo, desde el IESE estiman que esos precios volverán, aunque sea dentro de 10 años. Un estudio de éste organismo asegura que el precio de la vivienda volverá en 2025 a sus niveles de 2007. Es una previsión que se basa en la estimación de necesidades y precios de la vivienda en España, presentado en el Simposio del Centro de Investigación Financiera (CIF) del IESE. Aunque esta estimación se realiza en precio nominal, y es que el estudio apunta a que el precio de la vivienda nueva en España no volverá a los niveles de 2007, teniendo en cuenta la inflación anual, ni siquiera 20 años después del inicio de la crisis económica.
El precio corriente de la vivienda libre en España será de 2.046 euros el metro cuadrado en 2025 y 2.212 euros por metro cuadrado en 2027. Para refrescar la memoria hay que tener en cuenta los siguientes datos: La variación interanual del precio de la vivienda libre llegó al 19% en el año 2003, y su punto más bajo se alcanzó en el año 2012 con una bajada del 10%. El precio más elevado se produjo en el 2007, con 2.062 euros por metro cuadrado, en cambio en 2014 ese precio bajó hasta los 1.400 euros por metro cuadrado.
La previsión se fundamenta en la demanda y es que el IESE calcula que el mercado inmobiliario español necesita una producción de unas 100.000 viviendas nuevas de promedio anual hasta el año 2020. De 2020 a 2025, la demanda se estabilizará en 140.000 viviendas anuales.
Más datos para el recuerdo: El promedio anual de construcción de vivienda nueva en España entre los años 1991 a 1997 fue de 250.000 viviendas; entre los años 1998 a 2007 se construyeron en España 580.000 hogares al año; y del año 2007 al 2014 el promedio anual de construcción de vivienda nueva en España descendió hasta las 75.000 viviendas. Desde esta cifra parece fácil remontar, aunque todavía queda un stock demasiado elevado y que puede ascender a las 600.000 viviendas nuevas sin vender; muchas de ellas en patatales extremos.
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