Los años de frenesí inmobiliario van a tener todavía una lenta digestión. Y eso a pesar de que la construcción de vivienda nueva está bajo mínimos, porque los pisos nuevos son como «patitos feos» frente a la vivienda de segunda mano.
A pesar del optimismo y de haber dejado la crisis atrás, el excedente de vivienda nueva sigue superando el medio millón unidades. Son viviendas que, en la mayoría de los casos, están situadas en localizaciones que la crisis frustró y que hoy no son atractivas. Valga como paradigma la Seseña del «pocero», aunque hay muchas localizaciones similares.
De acuerdo a los datos difundidos por la Confederación Española de Asociaciones de Fabricantes de Productos de Construcción (CEPCO), son todavía 502.434 viviendas nuevas las que siguen esperando un comprador. Esta cantidad de vivienda nueva es todavía elevada, pero ha ido descendiendo en los últimos años. Así, el stock acumulado de vivienda nueva ha descendido un 27% desde 2009 –cuando se registró el número más elevado desde que comenzó la crisis, con 687.953 unidades– y un 6,95% menos que en 2014.
En 2015 se iniciaron cerca de 50.000 viviendas y de estas se finalizaron más de 45.000. Cabe destacar el cambio de tendencia producido en 2015, pues desde 2008 hasta 2014 la cifra de vivienda finalizada ha sido superior a la iniciada.
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