El mercado inmobiliario ha vuelto a bajar durante el año 2012 y ya acumula una caída superior al 30% desde el principio de la crisis. Lo que nos lleva a los precios del año 2003.
Con la burbuja inmobiliaria pinchada desde hace años, debiera haber buenas oportunidades en el mercado; sobre todo con los pisos procedentes de desahucios que ofrecen los bancos. Pero la realidad dice que no es así. Ni son tan baratos, ni hay tantos chollos, ni facilidades para acceder a los mismos.
Las viviendas que ofrecen los bancos, esas que se quedaron una vez pusieron término a los desahucios de sus compradores hipotecados, no son chollos, sino viviendas que ahora tienen un precio menor comparado con el sobredimensionado y excesivo de años anteriores. Los bancos están desesperados por desprenderse de sus activos inmobiliarios, y atraer a un posible cliente haciéndole creer que está ante la posibilidad de acceder a un verdadero chollo, es la jugada que están llevando a cabo. Pero la realidad es otra.
iCaixa Catalunya, a través de Procam, o Banco Santander, a través de Altamira Real Estate, nos ofrecen de pisos de segunda mano a precios increíbles; e incluso la nacionalizada Bankia, ofrece descuentos de hasta el 50%.
Sin embargo, solo hay que profundizar en sus ofertas para darse cuenta, que las mejores ofertas que ofrecen, las que llevan un mayor descuento, suelen corresponder a viviendas en zonas de costa o periferias de ciudades. Además, o bien son pisos de segunda mano o bien con ciertos años ya desde que terminaron las obras de construcción. Por ello el comprador debe extremar la precaución a la hora de evaluar el estado en el que se encuentra la vivienda. Tampoco está demás, en caso de urbanización comprobar el estado de las zonas comunes y las de la mancomunidad, que no suelen estar terminadas o bien están abandonadas.
Hay que tener en cuenta también que el descuento o porcentaje de rebaja que nos ofrecen, se hace sobre el precio inicial que pagó el primer comprador por ella. Ese precio estaba ya entonces muy por encima del precio que podía pagar un español con un salario medio. Desmesurado y excesivo para las circunstancias, provocó que su primer propietario acabara embargado por no poderlo vender, ni más caro, ni por el importe de su compra. Si un piso de 70 metros cuadrados para un profesional joven o una pareja recién casada, que costaba 350.000 euros en el centro de una gran ciudad se rebaja al 50%, puede parecer un auténtico chollo. Pero 150.000 euros es un precio aún superior al real, porque los precios realistas serán los que puedan pagar los españoles y es preciso darse cuenta que las nóminas van a seguir bajando, los impuestos subiendo y las posibilidades de quedarse en el paro seguirán siendo grandes. Y 150.000 euros son todavía difíciles de poder pagar con financiación ajena.
Y tampoco es nada fácil conseguir la necesaria financiación para la compra de la vivienda que, en caso de que el inmueble elegido pertenezca a un banco, podremos disponer de alguna facilidad para el crédito. Facilidad que el banco se cobra encareciendo el precio de la vivienda que le adquirimos en relación con el mercado existente en sus alrededores.. Así que lo que realmente encontramos en las ofertas-chollo de los bancos, son pisos más caros pero con posibilidad de hipoteca.
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