Tal vez no venga, pero los aullidos de la bestia se dejan oír
Lo vivido en 2008 fue más que una crisis: fue una catástrofe económica y social. El colapso del ladrillo arrasó empresas, atrapó familias en hipotecas imposibles y forzó rescates bancarios. Y aunque hoy el escenario es diferente, el temor no es infundado. Un miedo atávico ha calado en todos nosotros...perdimos demasiado y terminamos llorando toda una década.