Blackstone, el jefe de la bandada, controla ya el mercado del alquiler
Estamos viviendo actuaciones propias de terrorismo financiero, con el consentimiento de una administración muy equivocada en cuanto a los valores que debe tener una nación y por la que sentirnos orgullosos. Un terrorismo consentido, aplaudido y protegido por los que llenan su boca con la palabra España. El patriotismo no se demuestra con la pulserita y las soflamas fascistas, sino con el apoyo a un estado social que mire por todos, aunque a los buitres y sus accionistas no les guste.