A vueltas con la vivienda social, la Justicia y el PP de Madrid
Ana Botella, alcaldesa de Madrid por obra y gracia de Gallardón, que ideó una hábil maniobra para dejar el cargo y ascender a ministro, decidió hacer caja y consideró que la vivienda social de que disponía el ayuntamiento, a través de la Empresa Municipal de la Vivienda (EMVS), era inútil y por lo tanto prescindible. Y sin preocuparse de la situación en que quedaban los desprotegidos inquilinos, decidió vender y se buscó al comprador más buitre de la bandada que ya asolaba España: Blackstone.