El dato interanual sigue siendo la cifra que de verdad preocupa. Un 14,9% de subida en doce meses, con la inflación bastante más contenida, significa que comprar una vivienda hoy exige un esfuerzo salarial sensiblemente mayor que hace un año. La directora del Servicio de Estudios de Tinsa by Accumin, Cristina Arias, lo resume sin rodeos: el precio residencial ha registrado en agosto "una desaceleración en su ritmo de crecimiento de forma generalizada en todos los grupos", pero esa moderación convive con tasas interanuales que "se continúa situando en tasas interanuales intensas superiores al 10% nominal". Es decir: se frena el ritmo, no la escalada.