El precio de la vivienda usada da un salto de casi un 17% anual
El escenario que dibuja este dato de mayo no invita al optimismo. La combinación de escasez estructural de vivienda, presión demográfica sostenida y política de vivienda aún insuficiente no va a resolverse de un trimestre para otro. Que las compraventas hayan caído un 2,6% y los precios hayan seguido subiendo con fuerza es la señal más clara de que el mercado residencial español no se enfría por la vía de la demanda: se enfriará, si es que alguna vez lo hace, cuando llegue oferta suficiente al mercado. Y eso, de momento, no está en el horizonte inmediato.